La economista y exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan Mayufis sigue encabezando la carrera por la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero en la más reciente votación informal, el camino se hizo más empinado. Por eso, en este artículo le explicaremos el paso a paso de las elecciones, qué miembros de la ONU tienen derecho a vetar la candidatura de Grynspan y cuáles son las posibilidades de la economista.
Quien sea elegido como secretario general de la ONU sustituirá al portugués António Guterres, que ocupa el cargo desde el 1.º de enero de 2017. El nuevo jerarca ejercerá el puesto desde el 1.° de enero de 2027 hasta el 1.° de enero de 2032, con posibilidad de una sola reelección.
Como se acerca el final del mandato de Guterres, el proceso de selección de su sucesor comenzó en 2025. En ese momento, el nombre de Grynspan empezó a sonar.
La exvicepresidenta, de 70 años, es secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), aunque solicitó una licencia especial para su campaña. Además, fue subsecretaria general de las Naciones Unidas y administradora asociada del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entre otros cargos. Posee únicamente la nacionalidad costarricense, habla fluidamente español e inglés y tiene conocimientos de francés y portugués.

Primer paso: presentación de candidaturas
La candidatura de Grynspan fue presentada el 2 de marzo de 2026 por el gobierno de Costa Rica, mediante una carta firmada por el entonces presidente Rodrigo Chaves Robles. Junto a ella se postularon otros ocho candidatos, aunque dos retiraron su aspiración.
- Rafael Grossi: Politólogo y diplomático argentino de 65 años, director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) de la ONU. Nominado por su país. Va segundo en las votaciones informales por detrás de Grynspan.
- Carolyn Rodrigues-Birkett: administradora de empresas y trabajadora social guyanesa de 53 años, fue ministra de Relaciones Exteriores de Guyana hasta 2015. Nominada por su país. Va tercera en las votaciones informales.
- Macky Sall: Ingeniero geológico y expresidente de Senegal de 64 años. Fue presidente de la Unión Africana. Nominado por Burundi. Va cuarto en las votaciones informales.
- María Fernanda Espinosa: Lingüista, antropóloga y politóloga ecuatoriana de 62 años. Fue presidenta de la Asamblea General de la ONU (la cuarta mujer en 73 años de historia), ministra de Defensa y canciller de Ecuador en dos ocasiones. Nominada por Antigua y Barbuda. Va quinta en las votaciones informales.
- Olara Otunnu: Abogado ugandés de 76 años. Fue representante de Uganda ante la ONU, ministro de Relaciones Exteriores, subsecretario general de la ONU y representante especial para la Infancia en Conflictos Armados. Nominado por Uganda. Va sexto en las votaciones informales.
- Ivonne Baki: Diplomática y administradora ecuatoriana de 75 años. Fue ministra de Comercio Exterior y varias veces embajadora de Ecuador en Estados Unidos y Francia. Nominada por Tonga. Va sétima en las votaciones informales.
- Michelle Bachelet: Médica pediatra y expresidenta de Chile de 75 años. En la ONU fue alta comisionada para los Derechos Humanos, secretaria general adjunta y directora ejecutiva de ONU Mujeres. Retiró su candidatura tras recibir 11 votos en contra y apenas uno a favor en las votaciones informales, lo que implicaba que al menos uno de los países con derecho a veto se le opuso. Estados Unidos manifestó su oposición.
- Virginia Gamba: Argentina especialista en desarme, paz y seguridad humana. Su candidatura se registró el 11 de marzo con el respaldo de Maldivas, pero se retiró apenas 14 días después.

Votaciones informales y vetos
Luego de las postulaciones, las personas candidatas presentan una carta sobre su visión de futuro y realizan reuniones con los miembros de la ONU. A partir de este momento toma protagonismo el Consejo de Seguridad de la organización.
El protocolo indica que las postulaciones deben someterse al escrutinio del Consejo de Seguridad, integrado por 15 países miembros de la ONU. Este órgano debe formular una recomendación a la Asamblea General sobre la persona idónea para el cargo. Desde 1996, el Consejo ha votado por unanimidad para recomendar una sola candidatura.
Sin embargo, en este punto se añade un factor fundamental: de los 15 miembros, los cinco miembros permanentes tienen derecho a veto, es decir, Estados Unidos, Francia, Rusia, China y Reino Unido. Esto implica que un candidato puede obtener 14 votos a favor, pero basta con que uno de estos cinco países vote en contra para poner fin a sus aspiraciones.

Los otros 10 miembros no permanentes del consejo son República Democrática del Congo, Liberia y Somalia por África, Baréin y Pakistán por Asia-Pacífico, Colombia y Panamá por Latinoamérica y el Caribe, Dinamarca y Grecia por Europa Occidental, y Letonia por Europa Oriental.
En eso consisten las citadas “votaciones informales”. Se las llama así porque, en primera instancia, son anónimas y solo sirven para “tantear” el terreno y ver cuáles postulantes tienen más apoyo, pero no son definitivas.
Los 15 miembros votan mediante papeletas. Tienen tres opciones para cada candidato: Apoyo, rechazo o sin opinión. En este caso, todas las papeletas son idénticas, para garantizar el anonimato de los votos (aunque es obvio que si un candidato recibe 11 votos en contra, al menos uno es de un país con derecho a veto).

¿Cómo le ha ido a Grynspan?
En la mayor parte de este proceso, la costarricense Rebeca Grynspan ha sido la líder de la carrera.
En julio recibió diez votos a favor, uno en contra y cuatro sin opinión, superando por un voto a Rodrigues-Birkett y por tres a Grossi. El conteo se complicó en agosto, cuando empató a siete con Grossi y Rodrigues-Birkett los superó con ocho.
No obstante, Grynspan retomó el liderato el 18 de setiembre, cuando obtuvo 9 respaldos contra 5 del argentino y 8 de la guyanesa. De los tres “líderes”, Grossi es el que ha tenido más oposición, con 8 votos en contra en setiembre.
La candidatura de la exvicepresidenta volvió a sumar dos dígitos el 29 de setiembre, con 10 votos a favor contra 8 de Grossi y 8 de Rodrigues-Birkett. Uno de los grandes méritos de Grynspan hasta ese momento era tener muy pocos rechazos, con apenas tres, a diferencia de Grossi (7) y Rodrigues-Birkett (6).

Sin embargo, la cuesta se empinó ligeramente en la más reciente votación, el 7 de octubre. Grynspan se mantuvo como líder con 9 votos a favor, pero los seis miembros restantes votaron en contra de su postulación.
En comparación, Grossi obtuvo 6 votos a favor, 7 en contra y 2 sin opinión, mientras que Rodrigues-Birkett recibió 5 votos a favor y 9 en contra.
La verdadera pregunta es: ¿Entre esos seis votos en contra de Grynspan se encuentra el de algún país con derecho de veto? Pronto lo sabremos.
Todo cambiará el próximo 16 de octubre
A partir del próximo viernes 16 de octubre se acabarán los votos anónimos.
Las papeletas ya no serán idénticas, sino que las de los cinco miembros permanentes serán de diferente color, de manera que sea posible saber si algún voto negativo viene de Estados Unidos, Francia, Rusia, Reino Unido o China.
En caso de recibir la oposición de alguna de estas naciones, las aspiraciones de Grynspan se complicarían.
Es tradición que el cargo más alto de la ONU se alterne entre las diferentes regiones del mundo; por tanto, en esta ocasión debería elegirse un candidato de América Latina. Esto favorece a Grynspan, Grossi y Rodrigues-Birkett, pero juega en contra de Macky Sall.

Asimismo, parece haber una preferencia por que, por primera vez en la historia de la ONU desde su fundación, en 1945, sea electa una mujer como secretaria general (nueve hombres han ocupado el cargo). Esto jugaría a favor de Grynspan y Rodrigues-Birkett.
Una vez se defina qué candidato reciba el respaldo del Consejo de Seguridad (no tiene que ser unánime, basta con 9 a favor y ningún veto), su nombre se remitirá a la Asamblea General de la ONU para que los 193 estados miembro lo ratifiquen.
Por tanto, antes de que finalice el 2026, Grynspan sabrá si el 1 de enero de 2027 asume como máxima jerarca de la ONU o no.

