Este martes 3 de noviembre unos 210 millones de estadounidenses están convocados para asistir a las urnas en las elecciones de mitad de mandato, también conocidas como de medio término (midterm). Aunque la presidencia de Donald Trump no está en juego, el Senado y la Cámara de Representantes sí podrían cambiar drásticamente su composición.
En un sistema bipartidista, como el de Estados Unidos, es clave el control de las dos entidades, no solo para la aprobación de leyes, sino también para el bloqueo de iniciativas del partido contrario.
En la actualidad, el Partido Republicano de Donald Trump goza de mayoría en ambas salas, por tanto, perder la Cámara de Representantes o el Senado frente a los demócratas reduciría significativamente el poder republicano en los próximos dos años de mandato presidencial.
Antes de conocer qué está en juego en estas elecciones, es necesario entender la integración de la Cámara y el Senado y cómo se eligen sus ocupantes.

¿Cómo se conforma el Senado?
El Senado está conformado por 100 escaños, dos por cada uno de los 50 estados norteamericanos. Por tanto, para alcanzar la mayoría, es necesario tener 51 bancas o tener 50 y que el vicepresidente de la República, J. D. Vance, ejerza su voto de desempate.
Actualmente, el Republicano tiene 53 escaños, es decir, la mayoría. Mientras, el Demócrata tiene 45 bancas. Las restantes dos curules corresponden a Bernie Sanders y Angus King, quienes aunque son independientes integran la bancada demócrata en la práctica.
Esto implica que el Partido Demócrata tiene mucho que recortar si quiere retomar la mayoría en el Senado.
Los senadores son nombrados por un periodo de 6 años, por tanto, en las elecciones que se realizan cada dos años solo se modifica un tercio del Senado, de manera que cada tres elecciones esta cámara alta se renueva por completo.

Cámara de Representantes
La Cámara de Representantes funciona un poco diferente, ya que cuenta con 435 escaños distribuidos entre los 50 estados dependiendo de su tamaño poblacional. Para esto, se toma en cuenta un censo cada 10 años (el actual vence en 2032).
Por ejemplo, estados super poblados, como Nueva York o Florida, tienen 26 y 28 representantes respectivamente, mientras que territorios menos habitados, como Delaware o Vermont, tienen apenas uno cada uno.
En este caso, para alcanzar una mayoría absoluta es necesario tener el dominio de al menos 218 escaños, misma cifra con la que cuenta actualmente el Partido Republicano. 214 curules pertenecen al Partido Demócrata, una banca es ocupada por un independiente, y hay 2 vacantes por renuncias.

En este caso, a diferencia del Senado, el margen es más cerrado, y basta con que el Partido Republicano pierda una banca para que deje de tener la mayoría absoluta.
La Cámara se renueva en su totalidad cada 2 años, aunque sus integrantes, al igual que en el Senado, pueden reelegirse indefinidamente.
Esta cámara baja también tiene entre sus filas a 6 delegados sin derecho a voto, que representan a territorios que están bajo la soberanía de Estados Unidos sin formar parte de los 50 estados (Puerto Rico, Guam, Islas Vírgenes, Samoa, Islas Marianas del Norte). El último representa a Washington D. C., la capital federal.

Entonces, ¿qué está en juego?
Como se explicó, en estas elecciones se renovará a un tercio del Senado, y la totalidad de la Cámara de Representantes, aunque muchos nombres pueden reelegirse. Los norteamericanos también escogerán algunas gobernaciones y alcaldías, pero eso lo explicaremos en un artículo aparte.
Los estadounidenses escogerán este martes a los ocupantes de 35 escaños del Senado. 33 estados votarán por la renovación de uno de sus dos representantes, mientras que Ohio y Florida tendrán que cubrir las vacantes que dejaron Marco Rubio y J. D. Vance tras asumir como secretario de Estado y vicepresidente, respectivamente.
Las personas electas asumirán a partir de enero del 2027 durante seis años.
Del total de 35 curules a elegir, en la actualidad 22 están en manos del Partido Republicano y 13 en manos del Partido Demócrata. Por tanto, los de la minoría tienen mucho que ganar.
Desde luego, los 435 asientos de la Cámara también se someterán a la voluntad popular.
Ahora bien, como en todas las elecciones, hay puntos calientes específicos. Cientos de cargos estarán a disposición, no obstante, se considera que muchos candidatos ya tienen la victoria asegurada, por lo que el control de las entidades probablemente se decida en unas pocas votaciones reñidas.
Según The New York Times, en teoría los demócratas tienen una posibilidad real de obtener una gran victoria. Al menos en la batalla por el Senado, los republicanos se han encontrado con contiendas abiertas en estados que actualmente gobiernan.
En los recientes debates, los candidatos del partido oficialista se han plantado a la defensiva, incomodados por preguntas sobre el alto costo de vida, los aranceles y la guerra. Mientras tanto, los índices de aprobación de Trump se desploman.
Las recientes encuestas del NYT al 9 de octubre apuntan a que Minnesota, Carolina del Norte, Georgia y New Hampshire se inclinan por candidatos demócratas, mientras Nebraska y Carolina del Sur optarían por los republicanos.
Otro estudio, aplicado a 5.708 votantes de siete estados entre el 23 de octubre y el 1.° de noviembre evidenció que los demócratas aventajan a los republicanos en Míchigan (53% vs. 42%), Texas (50% vs. 43%), Maine (51% vs. 45%), Ohio (49% vs. 44%) y Kansas (49% vs. 44%), tienen ventaja en Alaska (48% vs. 46%) y están prácticamente empatados con ellos en Iowa (48% vs. 47%).

De acuerdo con el reportero Reid Epstein, del NYT, los candidatos republicanos que se encuentran en contiendas reñidas han intentado distanciarse de la agenda de Donald Trump, que ha resultado más un lastre que un aliciente.
“Según las encuestas, los candidatos demócratas lideran o están codo a codo en Alaska, Iowa, Ohio y Texas, todos ellos lugares que Trump ganó tres veces por márgenes sustanciales”, apuntó Epstein. Esto podría ser un síntoma.
En el caso de la Cámara de Representantes, los rojos (republicanos) conquistarían Maine, Kentucky y Montana con holgura, y tendrían ventaja en Colorado, Florida y Wisconsin.
Por su parte, los azules (demócratas) se sumarían sin contratiempos a Washington, Nuevo México y Nueva Jersey, y tendrían ventaja en California, Arizona, Ohio, Iowa y Pensilvania.
Estados como Texas, Nueva York, Virginia, Carolina del Norte y Míchigan estarían en disputa.
Según esas encuestas, los demócratas estarían más cerca que los republicanos de obtener la mayoría de 218.

¿Por qué importa si los republicanos pierden el control?
Las elecciones de este martes determinarán si el presidente Trump enfrenta controles significativos sobre sus poderes.
Cuando ganó su segundo mandato, en 2024, Donald Trump también consiguió que el Partido Republicano retomara el control del Senado, y mantuvo el de la Cámara de Representantes. Gracias a ese control de dos poderes del Estado, el mandatario ha hecho casi cualquier cosa que se le antojara, por ejemplo, iniciar una guerra.
No obstante, eso podría cambiar este martes.
En tiempos tan polarizados como los actuales, y tomando en cuenta que Donald Trump no puede postularse a la reelección en 2028, mantener el dominio es trascendental para el Republicano.
Si el partido que ocupa la Casa Blanca no domina también la Cámara y el Senado es sumamente difícil aprobar leyes, por tanto, si los demócratas toman el control, podrían impedir el avance de las políticas de Trump, lo que sin duda afectaría sus números de cara a las próximas elecciones presidenciales.
Y no solo se trata de la aprobación de leyes: los demócratas también asumirían el poder para hacer o bloquear nombramientos de jueces (incluyendo la Corte Suprema de Justicia), investigaciones y juicios políticos.
Por otro lado, si los republicanos conservan el control de la cámara baja y el Senado, tendrían más capacidad para aprobar leyes nuevas.
Tendremos respuestas este martes 3 de noviembre por la noche, así que puede seguir las publicaciones en vivo de nacion.com para no perderse ningún detalle. Además, visite la pestaña de Mundo para conocer cuáles son los 36 estados que elegirán gobernaciones en estas elecciones de medio mandato.
