El Mundo

Misionero tico distrae con globos y juegos a niños desplazados por invasión rusa

Roberto Ramírez regresó a Polonia el sábado; es responsable de organizar juegos infantiles y apoyar a mamás que salieron huyendo de la guerra

el misionero costarricense Roberto Ramírez Quesada, quién por orden de su congregación, tuvo que dejar Ucrania, horas antes de la invasión rusa, volvió a la frontera con Polonia, para sumarse al voluntariado de apoyo material y espiritual, a parte de los millones de refugiados ucranianos que pasan por alguno de los 10 puestos fronterizos.
el misionero costarricense Roberto Ramírez Quesada, quién por orden de su congregación, tuvo que dejar Ucrania, horas antes de la invasión rusa, volvió a la frontera con Polonia, para sumarse al voluntariado de apoyo material y espiritual, a parte de los millones de refugiados ucranianos que pasan por alguno de los 10 puestos fronterizos. Cortesía
El misionero costarricense Roberto Ramírez Quesada apoya en Polonia a cientos de refugiados ucranianos que huyen de la guerra y llegan a ese país por alguno de los diez puestos fronterizos. En la foto, cuando aún estaba en Ucrania. (Cortesía )

Globos de colores que se lleven el dolor de haber dejado a sus padres en el frente de batalla. Comida para saciar el hambre lejos del hogar del cual huyeron mientras explotaban misiles. Apoyo a las mujeres que soportan la angustia de saber que sus parejas arriesgan la vida luchando contra la invasión de uno de los ejércitos más poderosos del mundo.

Globos, comida y apoyo es lo que reparte el misionero costarricense Roberto Ramírez Quesada a cientos de niños, mujeres y ancianos en uno de los tantos refugios instalados en territorio polaco para millones de ciudadanos ucranianos que salieron huyendo de sus hogares, hace casi un mes, tras el inicio de la invasión rusa.

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