En medio de las ruinas, los vecinos de esta ciudad turca se consuelan salvando animales
Tras el terremoto que dejó más de 44.000 muertos, cientos de mascotas siguen atrapadas entre los escombros. La organización Haytap ha logrado rescatar a 900 gatos, perros, conejos, vacas e incluso pájaros
Petek Nur Sezer, a volunteer for the local NGO Haytap, feeds a kitten in Antakya, south of Turkey, where many animals are trapped in the rubbles after the February 6th earthquake, on February 18, 2023. - A 7.8-magnitude earthquake hit near Gaziantep, Turkey, in the early hours of February 6, followed by another 7.5-magnitude tremor just after midday. The quakes caused widespread destruction in southern Turkey and northern Syria and has killed more than 40,000 people (Photo by Yasin AKGUL / AFP) YASIN AKGUL
Un voluntario de la organización Haytap intenta convencer a un perro de bajar hasta una jaula para rescatarlo en la ciudad de Antakya, al sur de Turquía. (YASIN AKGUL/AFP)
Antakya. Con cascos y una linterna, unos rescatistas penetran en lo que queda de una casa derrumbada, en la ciudad turca de Antakya. Buscan salvar a Asghar y Nouma, dos toros atrapados bajo los escombros que dejó el devastador terremoto.
Desde que el sismo de magnitud 7,8 sacudió la región el pasado 6 de febrero, dejando 44.000 muertos en Turquía y Siria, cientos de gatos, perros, conejos y pájaros siguen bloqueados entre los escombros de esta ciudad del sur del país.
La casa de Nazli Yenocak se derrumbó, al igual que otros 75.000 edificios de los que ya no queda nada. Esta mujer de 47 años considera que tuvo suerte porque toda su familia se salvó, aunque de momento duermen en una tienda en medio del jardín. Pero sus dos toros siguen atrapados.
“Escucharlos tan tranquilos me hace llorar”, dice. Durante 11 días, Yenocak los alimentó a través de un agujero.
Luego decidió contactar a los rescatistas de Haytap, una asociación turca de protección de los animales, que tras horas de esfuerzos y con la ayuda de socorristas alemanes y austriacos, lograron sacar a los animales.
Un voluntario se acerca a un gato que deambula entre los escombros para transportarlo hasta la base de operaciones de Haytap. (YASIN AKGUL/AFP)
Haytap consiguió rescatar a 900 gatos, perros, conejos, vacas e incluso pájaros de entre las ruinas de la ciudad.
En el lugar donde están instalados los voluntarios, se festeja, aplaude y graba a los animales rescatados como si fueran estrellas de rock.
En un primer momento, los miembros de la organización cuidan a los animales heridos, antes de trasladarlos a un refugio, afuera de la zona afectada.
En la tienda veterinaria de Haytap, unos gatitos duermen en incubadoras, alimentados con biberón. La ONG también proporciona puntos de alimentación para animales por toda la ciudad.
Mehmet Togoglu, el líder del equipo de búsqueda y rescate del equipo local de Haytap, abraza a una mujer que llora luego de que fracasaran los esfuerzos por rescatar a sus dos gatos. (YASIN AKGUL/AFP)
Quince días después del sismo, las pocas señales de vida que llegan de entre las piedras y el polvo que recubre las calles provienen en muchas ocasiones de los animales.
En un rincón de la ciudad, un perro duerme al lado de un sofá totalmente dañado. En otro lado, un gato se limpia en lo que queda de una cocina.
Unas calles más allá, otro perro empieza a ladrar en el primer piso de una casa afectada. "Podría bajar, pero se queda por fidelidad a sus dueños", explica Efe Subasi, de 27 años, uno de los voluntarios de la oenegé.
Encontrar a supervivientes se ha convertido ahora en un milagro. Por eso, cuando se salvan animales, "logramos sentirnos un poco mejor", explica Subasi, cineasta de profesión.
Historias parecidas han salido a la luz en otras ciudades de Turquía. En Gaziantep, por ejemplo, el gato “Enkaz” (escombros, en turco) vive pegado a su rescatista y se volvió un héroe de las redes sociales.
Mehti Fidan, un responsable veterinario de Estambul, explica que los perros y gatos sobrevivieron más tiempo porque pueden pasar entre los escombros hasta encontrar comida.
“Pero cuando llegan a nosotros, los gatos tienen las pupilas dilatadas. Los perros no nos dejan acercarnos a ellos. Están traumatizados, como los humanos”, señala.
Petek Nur Sezer, una voluntaria de Haytap, alimenta con chupón a un gatito bebé recién rescatado entre las ruinas de Antakya. (YASIN AKGUL/AFP)