AFP . 13 mayo

Washington. Cinco estadounidenses que aseguran ser víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos apelarán a la justicia federal para ordenar que el Vaticano haga públicos sus archivos, anunciaron sus abogados el lunes.

Donald Trautman (segundo a la izquierda), obispo retirado de Eire, Pensilvania, encubrió abusos sexuales de los sacerdotes, según el informe. Foto: AP
Donald Trautman (segundo a la izquierda), obispo retirado de Eire, Pensilvania, encubrió abusos sexuales de los sacerdotes, según el informe. Foto: AP

Su objetivo es que la Santa Sede “revele la identidad de miles de agresores conocidos exclusivamente por el Vaticano”, así como sus “sus expedientes” y “su historial”, aseguró el bufete Jeff Anderson en un comunicado.

Los cinco demandantes, tres de los cuales nunca han hablado públicamente, darán a conocer su iniciativa el martes en una conferencia de prensa en Saint-Paul, Minnesota, en el norte de Estados Unidos.

Decidieron hacer pública su acción luego del anuncio por parte del papa Francisco de una modificación de la ley canónica que busca obligar a todos los sacerdotes y religiosos a informar a la Iglesia cualquier sospecha de agresión sexual, acoso u ocultamiento.

Las asociaciones de víctimas se han mostrado decepcionadas por esta medida, que según ellos, no obliga a informar estas sospechas a las autoridades civiles.

Desde Australia a Chile, pasando por Europa y Japón, la Iglesia Católica atraviesa una profunda crisis de confianza debido a las revelaciones de agresiones sexuales, especialmente sobre menores, cometidas durante décadas por sacerdotes y ocultadas desde hace mucho tiempo por su jerarquía.

En Estados Unidos, la investigación de un fiscal del estado de Pensilvania (noreste) reveló en agosto los abusos sexuales perpetrados por más de 300 “sacerdotes depredadores” contra al menos mil menores.

Desde entonces, se han abierto procedimientos legales en varios estados y muchas diócesis han publicado listas de sacerdotes que han sido objeto de acusaciones creíbles desde la década de 1950.

Pero estas contienen en su mayoría casos ya conocidos y nombres de sacerdotes juzgados o fallecidos. Las asociaciones de víctimas sospechan que están incompletos.