Las reivindicaciones abarcan desde el elevado costo de la vida y el deterioro de los centros educativos hasta los recortes presupuestarios.
Las movilizaciones se desarrollaron de forma generalmente pacífica durante el día.
Pero las tensiones estallaron durante la noche después de que grupos de jóvenes se negaron a dispersarse, desatando choques en ciudades como Berlín, Colonia y Hamburgo.
Los choques fueron especialmente violentos en Fráncfort, donde la policía enfrentó a los manifestantes que les lanzaban piedras, fuegos artificiales y bombas de combustible, y las autoridades respondieron con cañones de agua y gas pimienta.
“Motines violentos” están ocurriendo, indicó la policía de Fráncfort en un comunicado. “Se han roto ventanas en varios comercios. Se están lanzando cócteles Molotov contra el personal de emergencia”.
Una tienda de armas fue saqueada luego de romper su ventana. La policía detuvo a un sospechoso y le decomisó dos armas.
El diario Bild reportó el saqueo de una tienda de zapatos deportivos y otra de perfumes.
Gran parte de la zona comercial de Fráncfort fue cerrada mientras las autoridades intentaban contener la violencia.
En Berlín, los manifestantes lanzaron botellas y huevos, mientras que en Hamburgo otros levantaron barricadas y les prendieron fuego, y en algunos lugares la policía utilizaba gas pimienta contra los manifestantes, informó el diario alemán Bild.
Los manifestantes habían salido a las calles agitando pancartas con lemas como “Es hora de resistir” y “Merz debe irse”, en referencia al canciller conservador Friedrich Merz.
El movimiento asegura rechazar cualquier forma de violencia, pero la policía ha tomado precauciones como en los otros países europeos que enfrentan esta ola de protestas.
La situación de los jóvenes es precaria y, aun así, siguen sin ser escuchados", declaró Veronika Dinter, portavoz del movimiento.
Los manifestantes también denuncian el fuerte aumento del gasto en defensa y un nuevo programa de servicio voluntario destinado a reforzar las fuerzas armadas, que podría abrir la puerta al restablecimiento del servicio militar obligatorio.
Este sábado, cientos de miles de personas se manifestaron en Francia por tercer sábado consecutivo contra el alto costo de la vida, en unas protestas que dieron lugar a algunos disturbios en varias ciudades al final del día.