Estados Unidos ampliaría sus planes militares contra el narcotráfico en América Latina, con despliegues de tropas, ejercicios conjuntos y nuevas capacidades de vigilancia. Así lo reveló un reportaje del New York Times publicado este 14 de octubre, que indica que hasta 600 soldados se movilizarían a operaciones en la región.
La Embajada estadounidense en Panamá negó el 15 de octubre que Washington esté enviando 600 soldados a ese país, como informó el Times.
La oficina diplomática aseguró que actualmente hay 120 militares de la 10.ª División de Montaña del Ejército estadounidense en un curso de entrenamiento en la selva panameña y que el reporte es “categóricamente falso”.
Los gobiernos de Colombia, Panamá y Honduras no respondieron al medio.
El diario estadounidense publicó el 14 de octubre que los primeros integrantes de un batallón de 600 soldados, con sede en Fort Drum, Nueva York, habían comenzado a trasladarse a una nueva instalación de entrenamiento en la selva panameña.
Según funcionarios militares estadounidenses citados bajo condición de anonimato, el contingente participaría después en ejercicios con fuerzas de Colombia y Honduras.
La aclaración de la embajada se refiere solo al despliegue en Panamá.

Entrenamiento y operaciones conjuntas
De acuerdo con The New York Times, algunos de los militares podrían brindar reforzar la seguridad de helicópteros estadounidenses y responder ante eventuales dificultades que enfrenten esos equipos.
El diario también informó que varios cientos de soldados de la 10.ª División de Montaña tenían previsto incorporarse a un nuevo comando para operaciones en el hemisferio occidental, con sede en Miami.
A esta movilización se suma la creación de una oficina en el Pentágono para supervisar las actividades militares contra los carteles y el traslado de drones MQ-9 Reaper desde África hacia Colombia y Ecuador.
En Colombia, Caracol Radio informó que una primera etapa de la cooperación con Estados Unidos estaría dedicada a ejercicios militares y a la estandarización de procedimientos. Un eventual paso hacia operaciones conjuntas requeriría un trámite ante el Congreso, que, según la emisora, podría realizarse en 2027.
La expansión forma parte de una estrategia de la Administración de Donald Trump que busca aumentar la presión militar sobre las redes del narcotráfico y alentar a los gobiernos latinoamericanos a intensificar sus ofensivas contra organizaciones criminales.
Washington también promueve una coalición regional de 19 socios, incluido Estados Unidos, para combatir a los carteles. La iniciativa se desarrolla mientras algunos gobiernos de la región buscan reforzar sus políticas de seguridad mediante una mayor cooperación con las fuerzas estadounidenses.

Cuestionamientos por soberanía y eficacia
El aumento de la presencia militar estadounidense genera inquietud por sus posibles consecuencias para la soberanía de los países involucrados y por los riesgos que supondría extender los ataques contra presuntos narcotraficantes desde aguas internacionales hacia territorio continental.
Adam Isacson, director de supervisión de defensa de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), dijo a The New York Times que no recordaba otro despliegue estadounidense en la región cercano a los 600 efectivos, salvo en situaciones extraordinarias, como invasiones o desastres naturales.
El reporte recordó que el Comando Sur de Estados Unidos ha realizado decenas de ataques contra embarcaciones que Washington vincula con el narcotráfico. Según las cifras recogidas por el periódico, las operaciones habían causado al menos 239 muertes en 71 ataques.
El gobierno estadounidense no ha presentado públicamente pruebas que demostraran que todas las personas atacadas participaban en el tráfico de drogas.
Organizaciones de derechos humanos advierten que ampliar las operaciones a tierra podría aumentar el riesgo para la población civil y la infraestructura, mientras especialistas en derecho cuestionan la legalidad de los ataques letales contra personas que no participan directamente en hostilidades.
La expansión militar también plantea dudas dentro de Estados Unidos. Funcionarios citados por The New York Times expresaron preocupación por la falta de objetivos claramente definidos y por el riesgo de que las fuerzas estadounidenses se involucren más profundamente en otro conflicto, en momentos en que el país mantiene compromisos militares en otras regiones, como Medio Oriente.
