Desde finales del siglo XVIII la humanidad vio la posibilidad de cruzar el continente americano por un estrecho paso de agua en donde hoy se ubica una estructura que superó todas las expectativas de la ingeniería de la época. Una construcción en la que trabajaron más de 50.000 personas y en la que se invirtieron alrededor de $375 millones.
Esta es la historia de una obra de civilización que trajo esperanza y dolor, ganancias y destrucción, lazos y discriminación. Pero más que todo eso, que puso a un país en el mapa y en la mira de todas las potencias económicas y políticas del mundo.
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