La mayoría del mercado apunta a que el Banco Central Europeo (BCE) mantendrá sin cambios los tipos de interés en su reunión de este jueves 29 de octubre, marcando así una pausa que sigue a la subida de 25 puntos básicos de setiembre, aunque los analistas coinciden en un nuevo endurecimiento monetario antes de que acabe el año.
La situación de la eurozona se dibuja complicada con una tasa de inflación en máximos de tres años, hasta el 3,8% en setiembre tras crecer seis décimas en un mes; el repunte de los bonos soberanos en sus principales economías, con Francia en el punto de mira por sus problemas de deuda, y una incertidumbre política que ha dejado fuertes protestas en varios países europeos.
Ante este contexto, la entidad central europea dejará los tipos de interés en su actual nivel en su próxima reunión de este 29 de octubre, con lo que la tasa de depósito (DFR) se mantendrá al 2,5%, la de las operaciones de refinanciación (MRO) al 2,65% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) al 2,90%, con el objetivo de ganar tiempo y tener una visión más ampliada en su reunión de diciembre.
“Una subida de tipos esta semana sería una gran sorpresa. La probabilidad es prácticamente nula, ya que la inflación se ha mantenido controlada, Francia ha propiciado una revisión a la baja de los precios y la presidenta Christine Lagarde se ha mostrado algo menos beligerante”, indicaron los analistas de ING Think, Francesco Pesole, Michiel Tukker y Carsten Brzeski.
De hecho, la inflación subyacente de la zona euro, que deja fuera la energía, los alimentos frescos, el alcohol y el tabaco, se situó en el 2,5% en setiembre, incrementándose apenas una décima, un dato que parece indicar la ausencia todavía de efectos de segunda ronda en la economía europea.
“Aunque actualmente estamos observando una mayor inflación, todavía no hay indicios de que se esté incorporando de forma duradera. Los efectos indirectos siguen estando contenidos y los efectos de segunda ronda no son evidentes”, explicó el gestor de carteras de Pimco, Konstantin Veit.
Analistas coinciden en que el BCE realizaría un nuevo endurecimiento monetario antes de que acabe el año.
Situación en Francia apunta a una pausa
Francia afronta una creciente presión en los mercados de deuda, con el rendimiento de su bono a diez años llegando a superar recientemente el 5%, su nivel más alto desde 2002, de tal manera que los inversores exigen mayores intereses para financiar al Estado francés, en un contexto de preocupación por la situación de las cuentas públicas. Esta tensión también se refleja en la prima de riesgo francesa, con el diferencial entre el bono francés y el alemán (Bund) en torno a los 160 puntos básicos.
“El endurecimiento de las condiciones financieras refuerza los argumentos a favor de una pausa, y los riesgos a la baja van en aumento. Los rendimientos a largo plazo han subido considerablemente y los diferenciales de la deuda soberana se han ampliado, especialmente en Francia, lo que ha provocado un endurecimiento de las condiciones financieras en toda la zona euro”, aseveró Josefina Rodríguez, economista en Vanguard.
Probablemente, Lagarde mencione explícitamente la situación en Francia durante la rueda de prensa posterior la reunión, lo que resultaría en “una señal de que el banco central se toma en serio la volatilidad que afecta a los mercados de renta fija”, según los analistas de Natixis IM Mabrouk Chetouane y Romain Aumond.
“Sin necesidad de llegar a activar los instrumentos contra la fragmentación financiera, el reconocimiento de estos factores de riesgo, por un lado, y la suspensión del proceso de endurecimiento cuantitativo, por otro, enviarían señales contundentes por parte del BCE, orientadas a contener las presiones sobre los mercados de deuda soberana”, sostuvo.
Subida en diciembre
No obstante, la volatilidad en los bonos franceses y de otros países europeos no parece ser motivo suficiente para que el BCE deje de lado su ciclo restrictivo, iniciado en mayo tras el comienzo de la guerra de Irán, y los mercados descuentan ya una subida de los tipos de interés en diciembre.
“En este escenario nosotros descontamos una nueva subida adicional en la reunión de diciembre, que llevaría la facilidad de depósito hasta el 3% a finales de 2026. A partir de aquí, y de cara a 2027, la evolución en los datos de crecimiento y precios que vayamos conociendo serán claves para hablar de nuevas subidas”, sostuvo Cristina Gavín, jefa de Renta Fija de Ibercaja Gestión.
Los analistas esperan que el tono de Lagarde no cambie respecto a sus pasadas intervenciones públicas y que mantenga su compromiso con el control de la inflación, lo que dará pistas a los mercados sobre futuros endurecimientos monetarios.
Es probable que Christine Lagarde reitere que los riesgos para la inflación siguen sesgados al alza y los riesgos para el crecimiento a la baja, al tiempo que destaque la resiliencia de la economía europea", ha destacado François Rimeu, estratega sénior de Crédit Mutuel AM.