Ciencia

Trucos apestosos: plantas calientes y malolientes atraen a polinizadores

Para atraer a los insectos, las plantas termogénicas suben la temperatura, emiten olores fuertes e incluso se disfrazan de cadáveres

Una composición de fotografías de las diferentes plantas con estrategias poco comunes para atraer polinizadores.
La capacidad de calentar los tejidos florales es excepcional en el mundo vegetal, pero no única: la termogénesis se ha descrito en varios linajes de plantas. Algunas están representadas por las plantas termogénicas que se muestran aquí, en el sentido de las agujas del reloj desde arriba a la izquierda: Palma sagú (Cycas revoluta); col de mofeta (Symplocarpus foetidus), la patata de Telinga (Amorphophallus paeoniifolius), magnolia de yulan (Magnolia denudata), flor de calicó (Aristolochia littoralis), loto americano (Nelumbo lutea), la flor cadáver gigante (Amorphophallus titanum), la dragoneta (Dracunculus vulgaris), anís de Florida (Illicium floridanum), Rhizanthes lowii y Helicodiceros muscivorus. David Govoni, Stephen John Davies, Tausher, Yao Li, Jero Chávez, Denver Kramer, Yash Bhagwanji, Fotis-Samaritakis, Jackie T, Aulax, John Serrao / iNaturalist.org

A finales del invierno, en las pantanosas tierras bajas del noreste de Estados Unidos, se percibe un olor a carne podrida. La improbable fuente de ese olor son flores —cosas puntiagudas de color granate, del tamaño de un puño, que sobresalen del suelo aún helado—.

Son las flores de la col de mofeta (Symplocarpus foetidus). Las moscas y otros polinizadores se sienten atraídos por su olor pútrido, así como por el calor de las flores. La col de mofeta es una de las pocas plantas capaces de generar grandes cantidades de calor, lo que se conoce como termogénesis: sus tejidos florales pueden alcanzar 28,9 ° C, incluso en días casi helados.

Los científicos se preguntan por qué algunas plantas se molestan en producir calor; al fin y al cabo, el proceso es metabólicamente costoso. Sin embargo, la termogénesis se ha documentado en 14 familias de plantas diferentes, algunas de ellas con más de cien especies generadoras de calor. El loto sagrado (Nelumbo nucifera) puede hacer que sus flores alcancen los 35 °C y mantener ese calor durante días; la flor cadáver gigante (Amorphophallus titanum) alcanza temperaturas similares, generando su calor en pulsos.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌