Anticuerpos monoclonales: ¿qué son y cómo podrían ayudar contra enfermedades en sangre?
Anticuerpos son conocidos hace años en el terreno de la medicina y la ciencia, pero cada vez tienen más aplicaciones para males como la leucemia
(FILES) In this file photo taken on August 14, 2020 A scientist works at the mAbxience biosimilar monoclonal antibody laboratory plant in Garin, Buenos Aires province, on August 14, 2020, where an experimental coronavirus vaccine will be produced for Latin America. - Argentina has followed Britain to become only the second country to authorize the coronavirus vaccine developed by drug firm AstraZeneca and Oxford University, the government said on December 30, 2020. Argentina has signed a production agreement for the vaccine, which has been added to an emergency register, the national medicines administration said. (Photo by Juan MABROMATA / AFP) JUAN MABROMATA
Sin embargo, sus usos van más allá y podrían ser la respuesta (o un adyuvante) para el diagnóstico y tratamiento de algunas enfermedades en la sangre, como la leucemia.
¿Qué los hace tan importantes y qué usos se les puede dar? Para entender esto, primero debemos comprender el concepto. Los anticuerpos son parte importante de nuestro sistema inmunitario. Son proteínas que el sistema de defensas utiliza para identificar y neutralizar “objetos extraños”, como bacterias o virus.
Cuando se habla de anticuerpos monoclonales (mAb, por sus siglas en inglés) se necesita un laboratorio que ayude a llevarlos a “un nivel (o varios) más arriba”. Entonces, los anticuerpos monoclonales son proteínas artificiales que potencializan el sistema inmunitario y lo ayudan a combatir enfermedades.
¿Qué son los anticuerpos monoclonales y para qué se usan?
Esta tecnología ya se aplica al tratamiento de algunos tipos de cáncer y enfermedades de la sangre, pero cada vez hay más posibilidades. Precisamene, los usos futuros figuraron entre los temas que médicos especialistas en hematología discutieron durante una reunión en nuestro país, el Hematomeeting 2023.
Rafael Alejandro Camero Del Vecchio, gerente médico senior de Oncología, Hematología y Especialidades de Asofarma, asociación organizadora de la reunión, explicó a La Nación los posibles alcances, pero también las limitaciones que todavía tienen.
“Se utilizan para muchas cosas. Cada célula tiene marcadores y receptores ayudan a que las células den una respuesta a un estímulo y esto sirve para diagnóstico y para terapia”, expuso el profesional.
Los usos
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Estos son algunos usos mencionados por Camero:
Diagnóstico. Estos anticuerpos pueden servir como marcadores celulares para determinar qué tipo de célula se ve en cada examen de sangre. “Hay un estudio que se llama fenotipaje, que no es más que usar esos anticuerpos monoclonales para ver qué tipo de célula de sangre estás viendo; te da los diferentes tipos de células de sangre, que cada uno tiene funciones específicas”, precisó el especialista.
Este tipo de diagnóstico se usa con personas con VIH y con otro tipo de males inmunitarios.
Los anticuerpos monoclonales se producen luego de años de trabajo en un laboratorio, y tienen como objetivo ayudar con el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades en la sangre. (JUAN MABROMATA/AFP)
Terapias dirigidas. También conocidas en inglés como target. Es usar el anticuerpo como una “flecha” cuyo blanco es el receptor de una célula. Esto puede estimular o inhibir acciones en las células. En leucemia y otros tipos de cáncer ayuda a disminuir la proliferación de células malignas. Lo anterior permite detener el crecimiento, bajar las probabilidades de reincidencia, y habría disminución de algunos efectos secundarios.
Adyuvancia. Tratamiento curativo de cáncer o metástasis en combinación con otros tratamientos. Esto aumentaría la sobrevida del paciente.
No es para todos
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Aunque los anticuerpos monoclonales sí pueden ser una respuesta que marca diferencia para algunos pacientes, no es la mejor opción para todos.
“No todos los medicamentos son para todos los pacientes, ni todos los pacientes son para todos los medicamentos. Hay que individualizar cada paciente y ver cuál es, según lo disponible, el más adecuado”, comentó Camero.
“En algunos casos la quimioterapia y radioterapia son lo idóneo, y podrían usar estos anticuerpos en etapas futuras, pero no será en todos los pacientes”, subrayó el experto.
A futuro
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Las investigaciones científicas están siguiendo los pasos para ver qué usos y aplicaciones puedan tener a futuro.
“La innovación es tener terapias más dirigidas, más específicas a nivel celular que mejoren la calidad de vida con menos efectos secundarios. No es lo mismo que la persona siga viva a que se mantengan con la mejor calidad de vida posible”, concluyó.
El especialista es consciente de que la ciencia es cambiante en el tiempo y, por eso, la investigación busca ir corrigiendo en el camino los posibles eventuales errores que pueda ir encontrando.