
Un estudio realizado con 70 gatos detectó mayores concentraciones de bisfenol A (BPA) en el pelo de los animales que permanecían dentro del hogar, en comparación con aquellos que tenían acceso al exterior.
Los gatos de interior registraron una mediana de 35,3 picogramos por miligramo (pg/mg), mientras que en los animales con acceso al exterior fue de 24,4 pg/mg. La mediana general alcanzó los 27,3 pg/mg.
Los investigadores encontraron niveles detectables de BPA en el 97% de las muestras analizadas. El estudio incluyó gatos sanos, no de raza y con edades entre 1 y 15 años.
Todos los animales vivían bajo el cuidado de propietarios, estaban esterilizados y consumían alimentos comerciales secos y húmedos.
Los autores de la investigación señalaron que la convivencia de los gatos con los humanos los expone al contacto con este compuesto. También identificaron los alimentos comerciales, juguetes y algunos productos de cosmética animal como posibles vías de exposición.
El bisfenol A, denominado técnicamente 4,4′-(propano-2,2-diil) difenol, se utiliza en la industria desde los años 30. Según el material del estudio, se emplea como plastificante en la fabricación de policarbonato y está presente en productos como botellas, electrodomésticos, equipos electrónicos, muebles, ropa, pinturas y barnices.
El estudio también encontró diferencias según la edad de los animales. Los gatos de hasta 2 años registraron una mediana de 58,0 pg/mg. En aquellos de entre 2 y 6 años fue de 23,2 pg/mg y en los mayores de 6 años alcanzó los 35,3 pg/mg.
Los gatos con peso normal presentaron concentraciones superiores a las de aquellos con obesidad. Los científicos indicaron que este resultado es difícil de explicar debido a los vínculos previos estudiados entre el BPA y los trastornos metabólicos.
La Clínica Mayo explica que el BPA es un compuesto industrial utilizado desde 1950 para fabricar determinados plásticos y resinas epoxi que recubren latas y tuberías.
Según esa entidad médica, pequeñas cantidades de BPA pueden pasar a los alimentos y líquidos almacenados en recipientes que contienen el compuesto. También señala que se estudian sus posibles efectos durante etapas como la gestación y la niñez, así como sus posibles impactos en el desarrollo cerebral y la salud cardiovascular.
Por su parte, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) sostiene que el BPA es seguro bajo los niveles actuales de exposición. El organismo mantiene bajo revisión la evidencia científica disponible.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
