El presidente de Kazajistán firmó el sábado una ley que vuelve a dar a la capital del país su antiguo nombre de Astana, señal de una ruptura con la herencia del expresidente Nursultan Nazarbayev, cuyo nombre inspiró que la ciudad fuera llamada Nursultán en 2019.
En su sitio, la presidencia indicó que Kasym-Jomart Tokayev había firmado esta ley sobre enmiendas constitucionales, que alarga además de cinco a siete años, no renovables, el mandato del jefe de Estado de Kazajistán
La víspera el parlamento había votado en favor de estos cambios.
