Así lo anunció la compañía al comunicar modificaciones en sus políticas sobre las normas de la casa y las solicitudes que pueden hacer los anfitriones.
Tampoco podrán obligar a los turistas a lavar y guardar los platos como parte de las tareas de limpieza antes de salir, aunque sí podrán pedirles que los dejen en el fregadero.
Además, los anfitriones no podrán imponer multas o penalizaciones por incumplir sus solicitudes. Las normas de la casa y las peticiones correspondientes deberán comunicarse con anticipación y aparecer en el anuncio de la plataforma al momento de realizar la reserva, en lugar de imponerse posteriormente.
Otra de las disposiciones establece que los propietarios no podrán impedir el uso de servicios o instalaciones incluidos en el anuncio, como el aire acondicionado. No obstante, sí podrán pedir a los huéspedes que lo apaguen cuando salgan del alojamiento.
Airbnb también aclara que las solicitudes deben tomar en cuenta las particularidades de cada propiedad y su entorno.
Por ejemplo, en lugares afectados por la sequía, los anfitriones pueden pedir a los visitantes que eviten desperdiciar agua. Asimismo, en zonas donde hay osos, pueden solicitar que la basura se deposite en recipientes adecuados para evitar atraer a estos animales.
Los cambios no serán retroactivos. Según la compañía, las nuevas disposiciones se aplicarán a las reservas realizadas a partir del 20 de noviembre de 2026. Por lo tanto, no deben presentarse como una modificación que afecta automáticamente a todas las reservas efectuadas con anterioridad.