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Tres días en la trocha... El camino que lleva a ningún lugar

Ruta de 160 km permanece abandonada y la caída de puentes impide recorrerla, mientras que los pobladores de la frontera pasaron de la ilusión a la decepción.

El río San Juan baja por la ribera en busca del mar Caribe como un cocodrilo viejo y cansado, mientras que en paralelo, en un tramo de la trocha fronteriza, dos policías de la Fuerza Pública velan por la soberanía nacional desde un cuadraciclo.

Es media mañana. El sol cae casi perpendicular sobre la grava de la ruta 1856 que pasa a un costado del puesto policial conocido como Delta Costa Rica. Aquí está el kilómetro cero. Aquí empieza la trocha fronteriza, una paradoja en sí misma, por ser el camino que lleva a la gente a ningún lado.

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