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“¡Salió el Sol, mirá!”

<b>El exembajador </b> argentino Oscar López Salaberry, es un emisario del optimismo. En Costa Rica, su patria adoptiva, ha tocado el cielo y ha mordido el polvo. Pero, como usted leerá, su capacidad de reinvención no tiene límites...

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Imagen sin titulo - GN Luis Navarro
“Costa Rica es una marca registrada. Por su gente. Por su democracia... Que las mañanas sean espectaculares, eso no se consigue en todos los lugares” (Luis Navarro)

E ra una mañana como tantas. Su esposa estaba enferma. Él se había levantado temprano y, al abrir las cortinas de la habitación, tiernamente despertó a su mujer… “¡Salió el sol, mirá!” Ella respondió con su sonrisa cómplice, por tantos años junto a este hombre grande que ama las cosas pequeñas, el mismo que en su primera juventud desdeñó un porvenir como marcador central de Boca Juniors, para conquistarla. Juntos formaron un matrimonio feliz, tuvieron dos hijos, Sebastián y Federico, y se acompañaron siempre, en las buenas y en las malas.

El 26 de agosto de 1997 Oscar López Salaberry bajó la escalinata del avión como el flamante embajador de Argentina en nuestro país. Aquí desarrolló una ardua y fructífera labor diplomática. Él y su esposa, Mirtha García, se enamoraron de la tierra costarricense y encontraron sólidas amistades que superaron las pruebas del tiempo y las veleidades de la política. Dicen que las actividades sociales y diplomáticas que el señor embajador organizaba en la residencia argentina se convertían en fiestones, que todo el mundo disfrutaba. “Las embajadas cursan sus invitaciones sociales con esta indicación: ‘la actividad será de 7 p.m. a 9 p.m.’, Las nuestras decían: ‘la actividad será de siete de la noche, ¡en adelante!’

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