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Proteger sin entrabar, simplificar sin desproteger

Los requisitos para proteger el ambiente muchas veces obstaculizan esta labor

Una de las quejas más frecuentes de ciudadanos y empresarios apunta a la excesiva tramitología vigente y cómo incide negativamente en el inicio y desarrollo de actividades productivas y domésticas. Consecuentemente, las últimas administraciones han tratado de enfrentar esta problemática mediante algunas iniciativas como, por ejemplo, elevar al rango legal a la Comisión de Mejora Regulatoria, emitir decretos y directrices para mejorar la coordinación, simplificación y una adecuada publicación de trámites, requerir un análisis costo-beneficio de nuevas regulaciones, entre otros.

A pesar de estas acciones, los resultados distan mucho de ser satisfactorios, si consideramos la calificación que anualmente nos otorgan en esta materia informes del Banco Mundial y otros. Precisamente, uno de los reclamos recurrentes se enfila a cuestionar requisitos de naturaleza ambiental.

A lo anterior se suman las declaraciones de la presidenta de la Comisión Nacional de Emergencia, que considera que prácticamente ninguno de los 46 o más trámites exigidos para la construcción de Nueva Cinchona cumplía una función de protección ambiental o seguridad. Esas afirmaciones deben volver a encender las alarmas sobre esta problemática. Sin embargo, es importante analizarla desde dos ángulos importantes.

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