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O aguas subterráneas o botadero de basura

Debemos impedir la contaminación de nuestras aguas subterráneas

Al parecer, una compañía canadiense pagó una suma millonaria de dólares por la compra, en San Miguel de Turrúcares, de una finca para instalar un botadero de basura. No se sabe cómo será procesada, si se enterrará como se hizo en Río Azul; si habrá una preselección y un subproducto utilizable... Si la compañía lo aclarara, siempre dirá que se hará mejor a todo lo imaginable. Se habla de la basura del cantón central de Alajuela y de seis cantones más de esta provincia. Supuestamente,los medios de transporte regarán por el camino malos olores y líquidos putrefactos. Asimismo, se repite que la aprobación municipal fue casi inmediata; o sea, sin mayor discusión.

Como ya se sabe, en cualquier parte del país que se instale una planta procesadora de basura, el pueblo aledaño la rechaza. Pero esa no es la solución, menos cuando media una rápida aprobación. Lo más grave sería si se afectan –como así parece ser– mantos acuíferos del subsuelo; esto es, las reservas de agua de un futuro próximo. Además, si los desechos se depositan en un solo lugar, el costo del transporte tendrán que pagarlo los usuarios del servicio.

Hace poco La Nación reportó que el 50% de las municipalidades del país no cuentan con un “plan regulador”. Entonces, ¿habrá que levantarles la carga al menos en el problema de la basura? Lo lógico es que cada cantón tenga un botadero debidamente instalado. Pongamos orden en este país y cuidemos los recursos naturales, que no se cuidan solos, ni tiremos la basura en cualquier parte, a la orilla de un río, cerca de una naciente de agua o dentro de un bosque, previa tala de árboles.

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