Áncora

Un pasaje y un paseante

En 1975, San José vio desaparecer otro de sus edificios más representativos: el Pasaje Central.

Acceso principal del Pasaje Central o Dent, ubicado sobre calle 1 y entre
avenidas Central y 2, hacia 1920. Fotografía de Manuel Gómez Miralles.
Acceso principal del Pasaje Central o Dent, ubicado sobre calle 1 y entre avenidas Central y 2, hacia 1920. Fotografía de Manuel Gómez Miralles.
Acceso principal del Pasaje Central o Dent, ubicado sobre calle 1 y entre avenidas Central y 2, hacia 1920. Fotografía de Manuel Gómez Miralles. Acceso principal del Pasaje Central o Dent, ubicado sobre calle 1 y entre avenidas Central y 2, hacia 1920. Fotografía: Manuel Gómez Miralles.

Refiriéndose a los espacios comerciales de finales del siglo XIX, sostiene el sociólogo urbano Giandomenico Amendola, que estos se convirtieron pronto en los símbolos de la ciudad moderna. Así, afirma: “Aparecen los pasajes [y] los grandes almacenes (…): los espacios del consumo, del ocio, del sueño (…). El objetivo económico de los pasajes, que desde el comienzo fueron obra de especuladores privados, es el de sacar partido de un espacio urbano que reproduzca el deseo de espacio urbano del flâneur.

“El flâneur -o “paseante” en francés-, protagonista incuestionable de los pasajes, es el burgués (…). El flâneur, nuevo héroe de la ciudad moderna, vive en la muchedumbre sin sufrirla, es capaz de vivir el instante fugaz, extranjero y ciudadano al mismo tiempo, cruza la ciudad sin caminos prestablecidos pero capaz de hallar significado en sus propias huellas” (La ciudad posmoderna)”.

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