Áncora

Un dictador le regaló a Costa Rica el quiosco del Parque Central

De diseño ecléctico, es una mezcla de desproporción espacial y mal gusto

El Parque Central a principios de la década de 1950. Al fondo, el quiosco.
Fotografía de autor no identificado.
Andrés Fernández para LN.

En el libro Francisco en Costa Rica, recuerda don Paco Amighetti el viejo Parque Central josefino. En su centro, dice, se hallaba entonces la fuente cuyos peces atraían la atención, por igual, de niños y de campesinos; y cuenta cómo unos y otros fueron alguna vez sus modelos.

Luego el autor agrega: “Después apareció en el parque en vez del frágil quiosco, un edificio de planta circular que lo sustituye, una fastuosa retórica en cemento del peor gusto del mundo, que resulta además de disparatado, monstruosamente grande en relación con el espacio que lo sustenta.

“Es un regalo de Somoza. 1.° Costa Rica se equivocó en aceptar ese regalo, así como Troya [se equivocó] al abrir sus puertas al inmenso caballo de madera en donde Ulises venía con sus compañeros”.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌