Áncora

La Capilla de los Incurables: Santuario de la caridad de San José que conserva casi intacto su valor

Un edificio hoy arrinconado en medio de la capital narra una historia de la caridad josefina

Señorial entrada a la capilla del Hospicio de Incurables, hacia 1920.
Señorial entrada a la capilla del Hospicio de Incurables, hacia 1920. Manuel Gómez Miralles

Mediaba la década de 1870 y en San José eran varios los ancianos, inválidos y enfermos crónicos abandonados por sus familiares. Por esa razón, el padre Carlos María Ulloa Pérez (1833-1903) invitó a variasdamas de la ciudad para que le asistieran en la tarea de brindar la caridad que imploraban aquellos menesterosos.

De aquel comprometido núcleo, salió la Sociedad de Señoras de la Caridad de San Vicente de Paúl, fundada también por Ulloa. Fue esa sociedad, a su vez, la que facilitó una casa situada al costado norte del Sagrario de la Catedral Metropolitana.

En ese inmueble inicio actividades el llamado ‘Asilo de Ancianos, Mendigos e Inválidos’ de San José,en 1877; pero en poco tiempo fue tan grande la demanda de sus servicios, que en diciembre de 1878 el Gobierno autorizó oficialmente su fundación.

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