Áncora

1891-1897: Los intensos años en que Costa Rica erigió sus grandes monumentos

La ambiciosa agenda urbana de los gobiernos liberales de finales del siglo XIX vio la inauguración del monumento a Juan Santamaría, el Monumento Nacional y el Teatro Nacional

07/09/2020   EMBARGADO PARA ANCORA HASTA EL DOMINGO 13 DE SETIEMBRE. San José. El Monumento Nacional de Costa Rica es un conjunto escultórico, obra del francés Louis-Robert Carrier-Belleuse, ubicado en el Parque Nacional. Fue terminado de esculpir en París en 1891, y develado el 15 de septiembre de 1895. Es el monumento más importante de nuestro país, pues representa el triunfo de las naciones centroamericanas contra los filibusteros, bajo el mando del estadounidense William Walker. Foto: Rafael Pacheco
07/09/2020 EMBARGADO PARA ANCORA HASTA EL DOMINGO 13 DE SETIEMBRE. San José. El Monumento Nacional de Costa Rica es un conjunto escultórico, obra del francés Louis-Robert Carrier-Belleuse, ubicado en el Parque Nacional. Fue terminado de esculpir en París en 1891, y develado el 15 de septiembre de 1895. Es el monumento más importante de nuestro país, pues representa el triunfo de las naciones centroamericanas contra los filibusteros, bajo el mando del estadounidense William Walker. Foto: Rafael Pacheco Rafael Pacheco Granados

Para fines del siglo XIX la agenda urbana de los nuevos inquilinos del Estado costarricense; los liberales, fue tomada por una especie de “sensación nacionalista”; un especial propósito por impulsar desde las esferas del poder el establecimiento de instituciones (Biblioteca Nacional, Instituto Geográfico Nacional, Teatro Nacional) y espacios públicos (Parque Morazán, Parque Juan Santamaría y Parque Nacional), con el firme propósito de brindarle a la nación renovados aires cosmopolitas.

Estos dirigentes políticos, muy vinculados con el renglón de las exportaciones en particular y del comercio exterior en general, en su afán por dinamizar la economía capitalista local y promover el gusto por el arte, implementaron un conjunto de iniciativas, que no solo pretendían el rescate y armonización del pasado, sino la expansión del perímetro de la ciudad.

En este contexto, la prensa escrita llevó el pulso de los avances experimentados en tal dirección. En un corto periodo de tiempo que apenas supera el lustro, destaca la inauguración del parque y del monumento al héroe nacional Juan Santamaría (1891); la creación del parque y develación del Monumento Nacional (1895) y el levantamiento del Teatro Nacional (1897), algo inédito en la historia de la nación. Este fervor constructivo guarda una estrecha relación con el proyecto de nación que se impulsaba con fuerza y que tenía como antecedentes notables la reforma educativa y la reforma jurídica, cambios con pretensiones modernizantes como es de suponer.

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