
La literatura costarricense volvió a tomar impulso en el escenario internacional con la celebración de la quinta edición del festival Letras de Costa Rica, un encuentro que reunió a una delegación de siete creadores nacionales en la histórica Casa de América, ubicada en el Palacio de Linares, en Madrid, España.
Desde su creación en el 2022 por iniciativa de José Chacón, la plataforma ha funcionado como un puente cultural sostenido, con el respaldo institucional de la Embajada de Costa Rica en España.
A lo largo de sus primeros cuatro años, más de 13 autores de diversas generaciones han llevado sus obras ticas al otro lado del Atlántico.
En esta quinta entrega, la comitiva nacional estuvo integrada por Marjorie Ross (Premio Nacional de Cultura Magón), Roberto Cambronero, Arnoldo Ramos, Rod Saturnine, Jürgen Ureña, José Fernando Álvarez y Silvia Campos.
En el marco de esta cita, tres participantes compartieron con La Nación sus reflexiones, aprendizajes y vivencias tras representar la diversidad narrativa del país en uno de los epicentros culturales de Iberoamérica.

Fantasía: de la Almudena a la Casa de América
Para Rod Saturnine, escritor dedicado a la narrativa de aventuras y la fantasía, la invitación al festival representó un hito profesional (y también personal) en una carrera construida sobre un género que no siempre ha tenido cabida en los espacios académicos o tradicionales.
“Para mí es un honor que mi obra haya sido considerada, en especial porque reconozco que siempre hay cierta resistencia a darle un lugar a la literatura de fantasía en espacios de prestigio”, reflexionó Saturnine.
Además, Saturnine comentó sobre cómo se percibe la fantasía latinoamericana en el extranjero, donde la literatura de la región suele encasillarse de forma casi exclusiva en el realismo o la denuncia social.
“Considero que es algo que despierta mucha curiosidad y se convierte en un elemento diferenciador. La esencia de lo que vengo a ofrecer es una fantasía de carácter universal contada desde el lente de un costarricense; cada palabra y metáfora tiene un poco de playa, selva tropical y bosque nuboso”, explicó el creador.
Rod, quien actualmente desarrolla proyectos como la saga de Ethisiel y diversas obras ambientadas en Costa Rica dentro de un subgénero que define como “fantasía existencial”, enfatizó que este festival abre puertas reales al conectarlos con lectores, editoriales y agentes en Madrid y Barcelona.
A su vez, analizó los desafíos del mercado local: “En Costa Rica, el primer reto es que acepten la invitación a adentrarse en el mundo que uno está proponiendo. Más allá de la obra de cada escritor, el reto es unirnos para promover la lectura. Muchas veces no es que a la gente no le guste leer, es que se sienten ajenos a ello y no han encontrado el libro que, como una llave, abra ese gusto. ¡Por suerte hay miles de llaves por probar!”.

Librerías españolas y la frustración humana
El escritor Roberto Cambronero, galardonado con el Premio Fundación Mediterráneo por su novela El higo del Edén, analizó la importancia de generar espacios de intercambio permanente entre ambos países, para así combatir la invisibilidad de la literatura tica en las estanterías europeas.
“España sigue siendo una capital de la literatura. Letras de Costa Rica está haciendo un trabajo enorme para dar a conocer a nuestros autores. La realidad es que, si uno va a una librería en Madrid, es difícil que haya un tico entre sus autores. Este tipo de eventos terminan no solo dando exposición, sino creando amistades y vínculos con escritores españoles”, comentó Cambronero.
Al abordar los núcleos temáticos de sus obras, entre las que destaca también Como gigantes ahogados, Cambronero explicó que su motor creativo responde a una búsqueda sobre los bordes oscuros de la psicología:
“Creo que mi inquietud más grande es la frustración. Cuando no se cumplen nuestros deseos, se acaban haciendo actos terribles y me interesa ese aspecto de la naturaleza humana”, explicó.
Asimismo, destacó la trascendencia de los certámenes internacionales para proyectar el trabajo nacional fuera de las fronteras costarricenses.
“Un premio siempre es una forma de darle el foco a una novela. Hoy se publican tantas novedades que, nos guste o no, un premio hace que destaque. Aquí en Madrid, por ejemplo, comprobé que se encuentra en varias librerías”, señaló Roberto.

La búsqueda de lo universal
Por su parte, el cineasta y escritor Jürgen Ureña, cuya obra explora la memoria, la identidad y las fronteras de la condición humana, detalló cómo la combinación de lenguajes nutre la literatura contemporánea en el país.
“Al escribir un cuento o una novela, trabajo con procedimientos muy similares a aquellos que utilizo al escribir un guion, partiendo de imágenes y sonidos específicos y tratando de conseguir una progresión dramática que produzca interés y una cierta ambigüedad”, explicó el autor.
“La diferencia importante aparece después, en la forma en que esos textos se comparten y son experimentados por el espectador y el lector. Ese es el momento de los procesos literarios y cinematográficos que más me interesa”, continuó Ureña.
Consultado sobre cómo resuenan las temáticas ticas en el entorno europeo, Ureña descartó la existencia de fronteras para las preguntas esenciales del ser humano.
“Yo no diría que la exploración de la memoria y la condición humana produzca reflexiones costarricenses. Al contrario: precisamente porque se trata de temas universales pueden conectarse fácilmente con el público europeo o el de cualquier otra región del mundo”, comentó.
No obstante, Ureña resaltó que la capital española ofrece un terreno fértil para el diálogo intercultural. “Lo que sí ocurre en un lugar como Madrid es que existe un interés por los relatos latinoamericanos de una forma que probablemente no se presenta en muchos otros lugares. Ese es uno de los motivos por los que una iniciativa como Letras de Costa Rica resulta tan atractiva y valiosa”.
Ureña concluyó que incorporar a creadores provenientes del cine, la dramaturgia o la gestión cultural enriquece el concepto mismo de lo que se entiende por literatura costarricense: “Esa pluralidad de voces y abordajes es una de las mayores virtudes de Letras de Costa Rica”.
