
Mucho antes de los estudios de televisión, las luces y sus singulares transmisiones en TD Más, hubo fines de semana en los que Juan Gabriel Porras viajaba desde Alajuela hasta San Sebastián solo para sentarse frente a una cámara y hablar de fútbol en la casa de su amigo Erick Rodríguez.
No había un gran equipo de producción detrás ni una recompensa económica que justificara las horas invertidas. Corría el año 2011 y del otro lado de la transmisión podían estar conectadas apenas entre 10 y 14 personas, pero para Porras y Rodríguez, aquello ya significaba algo.
Hoy son más conocidos como Poncho y Porritas, la dupla detrás del programa Gradería Popular, pero entonces eran únicamente dos administradores de empresas que querían abrirse espacio en un terreno ocupado principalmente por periodistas deportivos y exfutbolistas.
Su propuesta partía de una idea sencilla: hablar como hablaba el aficionado.
“Tenemos una amiga que nos dijo: ‘Hey, ustedes deberían tener un programa de televisión, porque ustedes son muy graciosos’”, aseguró Porritas, agregando que no era la única persona que se los mencionaba. Entonces, un día decidieron tomar el consejo.
El camino entre aquellas primeras transmisiones y su llegada a TD Más, casa actual de Gradería Popular, estuvo lejos de ser inmediato. Antes hubo intentos de colocar el formato en distintos medios y varias respuestas negativas.
Tocaron muchas puertas, incluso las del mismo TD Más, pero nada. Según recuerdan ambos, el concepto no resultaba fácil de explicar y ellos tampoco encajaban necesariamente en el perfil habitual de quienes aparecían frente a una cámara hablando de fútbol.

Dos aficionados frente al micrófono: el reto de ser tomados en serio
Rodríguez tenía formación en finanzas y experiencia trabajando en compañías multinacionales, sin embargo, su interés por la comunicación venía desde mucho antes: desde su etapa escolar había experimentado con espacios como periódicos murales y, posteriormente, se acercó al mundo del streaming y las redes sociales.
Ese recorrido fuera de la formación tradicional en comunicación también marcó su llegada a la televisión, pues debido a ello encontró cuestionamientos por parte de personas que consideraban que no tenía la preparación necesaria para aparecer en pantalla.
“Sí notamos un rechazo muy fuerte de periodistas y de gente que, inclusive, decía que cómo era posible que nosotros saliéramos en televisión si nosotros no éramos estudiados en eso, pero es que esto no es periodismo”, explicó Poncho.
Para ambos, su intención nunca fue un programa serio, sino “tomar las conversaciones de su hora de almuerzo” y convertirlas en entretenimiento.
Porritas, por su parte, sin estar interesado en el campo, apostó por mantener en marcha un proyecto que durante años exigió tiempo, traslados y recursos sin ofrecerles una remuneración a cambio.
“Si nosotros nos hubiésemos dejado llevar por cada vez que nos dijeron algo, nunca hubiésemos estado aquí... pero siempre se tuvo esa valentía, ese vamos para adelante que siempre existió, entonces por ahí es donde yo lo veo, tal vez uno no tenga los estudios en esto, pero siempre ha tenido las ganas de hacerlo”, comentó Porritas.

De internet a la televisión
La llegada a TD Más, en 2015, cambió la dimensión de Gradería Popular, pero Poncho y Porritas aseguran que no querían que cambiara aquello que había hecho reconocible al programa.
El espacio conservó una conversación mucho más cercana a la gradería que a una mesa tradicional de análisis deportivo: opiniones, bromas, comentarios de los aficionados y discusiones nacidas de lo que ocurría cada semana en el fútbol nacional.
Con el crecimiento también aparecieron momentos que les permitieron dimensionar hasta dónde había llegado aquella idea.
Porritas recuerda, por ejemplo, lo que significó encontrarse con Gradería Popular en la Teleguía de La Nación. Después vendrían otras experiencias: aparecer en materiales promocionales de Cabletica y compartir con figuras reconocidas internacionalmente como Mario Alberto Kempes, Fernando Palomo y Alexis Martín-Tamayo, conocido como Mr. Chip.
También llegaron invitados vinculados con el fútbol costarricense y otras áreas de la vida pública. Con los años pasarían por el espacio figuras como Ricardo Chacón, Javier Delgado y Ramón Luis Méndez, además de personalidades como Celso Borges y políticos de distintas tendencias.
Sin embargo, el crecimiento también los obligó a establecer límites.
Uno de ellos fue la determinación de no entrevistar a futbolistas activos, una medida que, según explicaron, busca evitar situaciones que puedan generar conflictos alrededor del programa.
Otra frontera tiene que ver con algo más difícil de medir: cuánto modificar la fórmula para adaptarse a lo que tradicionalmente funciona en televisión.

No convertirse en otra cosa
La espontaneidad que convirtió al espacio en una conversación entre aficionados también ha provocado momentos en los que alguno ha tenido que reconocer un error o disculparse públicamente.
Pero detrás de esa informalidad hay reglas. En un medio donde la polémica puede convertirse en espectáculo, los conductores de Gradería Popular aseguran que hay líneas que nunca estarán dispuestos a cruzar.
Rodríguez explica que su experiencia profesional previa incluyó capacitaciones relacionadas con ética y comunicación corporativa, que posteriormente resultaron útiles frente a una cámara.
Saber hasta dónde puede llegar una afirmación, cómo plantearla y qué implicaciones puede tener pasó a formar parte del oficio que ambos aprendieron sobre la marcha.
Al mismo tiempo, han procurado resistirse a algunas fórmulas que consideran ajenas a la identidad del proyecto.
“No vamos a meter hablada o decir: ‘Tiremos esto para levantar la audiencia’. Hay programas en que de pronto no nos va tan bien, pero salimos con la conciencia tranquila, diría Cristiano Ronaldo”, aseguró Poncho.
Con el crecimiento de las redes sociales y la aparición constante de nuevas figuras digitales, Gradería Popular pudo perseguir tendencias o modificar su estructura para intentar ampliar su público. Poncho y Porritas aseguran que han preferido conservar la dinámica que construyeron juntos.
Esa decisión también explica por qué, después de tantos años, siguen sentándose a conversar.
Sin embargo, hubo algo que ninguno de los dos pudo anticipar.

¿Cuándo dejó de ser solamente fútbol?
Durante años llegaron mensajes de personas que se reían con ellos, discutían sus opiniones o esperaban cada programa para hablar de fútbol.
Otros mensajes eran diferentes. Algunos espectadores comenzaron a contarles que Gradería Popular los había acompañado durante enfermedades, crisis personales y momentos particularmente difíciles de sus vidas.
Porritas recuerda testimonios de personas que atravesaban diagnósticos médicos graves e incluso situaciones relacionadas con ideas suicidas, quienes encontraron en el programa un momento de alivio.
“Un mae, por ejemplo, nos dijo: ‘Estoy pasando un momento muy duro en mi vida y hasta pensé en quitarme la vida, pero yo los estaba viendo a ustedes, y Poncho dijo una tontera, usted se rio, y por eso yo decidí seguir con mi vida’. Eso fue impactante”, expresó Porritas, admitiendo que muchas veces, al contarlo, se le salen las lágrimas.
Poncho vivió esa dimensión del proyecto lejos de un estudio. En un supermercado, una mujer se acercó a él y terminó llorando mientras le explicaba lo que el programa había significado mucho durante una etapa en la que cuidaba de su madre enferma.
Además, Poncho mencionó a un joven con cáncer terminal, que en sus momentos libres veía el programa solo para reír.
“Uno se queda asombrado de ver el impacto que puede tener lo que uno hace”, expresó Poncho emocionado.
En resumen, para dos personas que comenzaron intentando entretener a aficionados del fútbol, encontrarse con historias de ese tipo cambió la manera de dimensionar lo que hacían.
La audiencia también dejó de parecerse únicamente al público que imaginaron cuando comenzaron. Hoy aseguran encontrarse con niños que los reconocen y con adultos mayores que siguen el programa, algunos cercanos a los 90 años, cuando ellos no pensaron llegar más allá de personas entre sus 30 y 45 años.
La gradería ya ha crecido.

¿Y cuando se apague la televisión?
Después de más de una década juntos, Poncho y Porritas saben que ningún programa de televisión dura para siempre.
La relación con TD Más es una etapa que ambos recuerdan desde el agradecimiento. Destacan especialmente el respaldo recibido de personas vinculadas con el canal y el hecho de que Gradería Popular lograra mantenerse incluso durante periodos particularmente difíciles para la industria, como la pandemia de covid-19.
Internet, precisamente el lugar donde comenzó todo, vuelve a ocupar un espacio importante en sus planes.
La dupla mantiene presencia en YouTube, TikTok e Instagram y pretende reforzar la producción de contenido propio. Entre sus próximos proyectos está la realización de programas cortos semanales y la exploración de conversaciones que incluso podrían alejarse del fútbol.
La intención es probar qué ocurre cuando la química construida durante tantos años se traslada a otros temas.
De esa manera, si algún día termina su etapa en televisión, Poncho y Porritas ya tienen claro que eso no necesariamente significará guardar las cámaras. Quizá haya algo circular en esa idea.
Gradería Popular nació en Internet cuando muy pocas personas estaban del otro lado de la pantalla. Después llegaron los rechazos, la televisión, los invitados, las polémicas, los mensajes y una audiencia que ninguno de los dos podía dimensionar cuando comenzó.
Más de una década después, el futuro podría llevarlos nuevamente al mismo lugar donde empezó todo.
Solo que esta vez ya no habría 10 personas esperando del otro lado, sino una audiencia y una historia definida.
