Marcos Witt, uno de los principales exponentes de la música cristiana en español, asegura que si tiene una meta en esta vida es acercar a los sedientos de esperanza a una relación íntima con Dios, y no a una religión.
En suelo tico, el artista confesó que ser un cantante y seguidor de Jesús no siempre es sencillo, pues sus acciones son analizadas a detalle y cuestionadas con mucha más dureza que las de cualquier otro músico.
Sobre este y otros temas el artista habló con Viva.
Usted es líder de un movimiento que renovó la música dentro de las iglesias cristianas. ¿Cuán difícil fue abrirse paso con su propuesta en ese tiempo?
Tenía su nivel de dificultad, porque yo era bastante joven y estaba proponiendo un cambio radical. Entonces hubo muchas personas bastante opuestas a ello, pero me mantuve firme y fiel a mi llamado, a mi propósito y, poco a poco, los resultados iban hablando por sí solos, y la gente le comenzó a gustar que en lugar de cantar acerca de Dios cantábamos a Dios, que es una diferencia muy grande.
¿Cómo manejó la crítica?
La crítica me pegó muy fuerte, porque sentíamos que aunque nosotros le poníamos mucho cariño, amor y mucha búsqueda de Dios, no merecíamos lo que recibíamos. Tuve que aprender a filtrar... Hasta el día de hoy la crítica me persigue.
¿Siente que por ser cristiano está más expuesto a ser juzgado?
Puede ser... Como que esperan mucho más de uno que de otros; además, porque (como los cantantes cristianos) llevamos un mensaje divino, un mensaje de Dios, algunas personas pueden ser más inhóspitas en cuanto a darnos la oportunidad de ser seres humanos, porque uno también se cansa, también te da hambre, sueño, también se enferma y en esa humanidad nuestra cometemos errores que no nos perdonan.
¿Qué opinión le merece que su música haya sido adoptada tanto por protestantes como por católicos y otras religiones?
Me enorgullece que este trabajo sea abrazado por la mayor cantidad de personas, porque nuestra música está llena de la palabra de Dios, y sin importar quién la cante, porque al cantarlas están acercándose a Dios. Mi objetivo no es acercar a la gente a las religiones, sino a Jesucristo, así que enhorabuena que lo están cantando.
Son 30 años dedicados a la música, ¿siente que está en la cima?
No, no, no, amanezco con tantos sueños, tantas visiones y tantos proyectos, que la verdad voy a tener que vivir muchos años para lograr todo lo que he soñado, y encima de eso me siento muy orgulloso de lo que hemos hecho y de las personas que han sido tocadas por Dios.
¿Qué territorio le hace falta por conquistar?
El mundo de habla inglesa es algo que me llama mucho la atención porque domino el inglés, y vivo en Estados Unidos. El otro mundo que me interesa es el del cine. Hace dos años comencé una compañía de películas que se llama Canzion Films y estamos muy orgullosos de cómo nos fue con nuestro primer largometraje, y ya queremos ver cómo nos va con las demás.
Vivimos en una sociedad acelerada; aquí en Costa Rica la violencia aumenta cada día. ¿Qué mensaje le da a los que se sienten cansados de este mundo?
Es muy sencillo: necesitamos dirigir nuestra mirada en Dios nuestro Señor, porque si seguimos poniendo la mirada en las instituciones y en otros hombres nos van a seguir fallando. Necesitamos poner nuestra esperanza en Dios, y una vez que pongamos nuestro norte en él las cosas se van a poner mejor para nosotros.
”La convicción religiosa enloda las aguas y no nos ayuda acercarnos a Dios. Yo los animo a conocer a Dios de forma personal, íntima a través de la palabra, de la oración y una vez que encontremos la paz en él, vamos a encontrar paz en nuestro mundo, no importa cuan violento sea”.