La destacada actriz costarricense Marcela Ugaldeabrió su corazón para compartir uno de los episodios más vulnerables de su vida personal, periodo en el que las secuelas de un grave accidente en su pie izquierdo la llevaron a cuestionar sus convicciones espirituales.
La crisis de la intérprete se remonta a junio pasado, cuando sufrió una caída en un caño en el cantón de Moravia al descender de un vehículo.
El impacto le provocó una fractura en el hueso calcáneo que requirió cirugía inmediata y que posteriormente se complicó con infecciones secundarias, obligándola a reingresar al hospital y someterse a intensos tratamientos con antibióticos.
La actriz costarricense Marcela Ugalde enfrenta un complejo proceso de rehabilitación tras sufrir una fractura en su pie izquierdo. (Captura/La Nación)
A la delicada situación de salud y la inmovilidad de su pie, cuyo nervio aún no responde tras cuatro meses de rehabilitación, se sumó un duro impacto económico. Ugalde se vio forzada a cancelar compromisos laborales y reembolsar dinero por contratos que no pudo honrar.
“Yo me peleé con Dios, y para mí eso es terrible. O sea, ¿por qué? Porque yo no entendía nada. Yo le decía: ‘Dios, ¿por qué usted permitió esto? ¿Por qué si me estaba yendo bien, si estaba logrando tantas cosas, de un momento a otro simplemente estoy en un hospital con mis cuentas en cero?”, confesó la artista a De boca en boca.
La actriz admitió que dudar sobre el propósito divino le generó temor y angustia, pues temía quedarse sin el sustento espiritual que siempre ha guiado su vida.
“En un momento yo estuve muy conflictuada con Dios y eso me asustaba mucho. Yo decía: ‘¿Qué hago yo en la vida sola, sin saber que hay un ser superior a mí que me sostiene?’”, expresó.
No obstante, la tica aseguró que halló alivio en la lectura del libro bíblico de Eclesiastés, pasaje que le permitió comprender que los procesos difíciles forman parte de la experiencia humana.
Hoy, mientras continúa enfocada en sus terapias físicas para estimular la respuesta nerviosa de su pie, Ugalde afirma haber sanado la relación con su fe.
“Entendí que a veces Dios permite las cosas para hacerte ver que vos no tenés el control de tu destino. Todos nos cuestionamos, pero gracias a Dios logré reafirmar mi confianza en él”, concluyó.