
A cuatro décadas y media de haber visto la luz por primera vez en un escenario, uno de los personajes del humor costarricense se alista para su regreso.
En una entrevista con La Nación, las actrices Marcia Saborío y María Torres revelaron los pormenores de Cartas a Mita, la nueva comedia teatral que se estrenará este viernes 2 de octubre, a las 8 p. m., en el Teatro de Marcia y María. Se trata de un montaje especial, pues celebra los 45 años de trayectoria de Diestre, más conocida como La Cuatrufia.
El montaje no solo marca el reencuentro del personaje con su público, sino que propone un hito en la dupla artística: por primera vez, María Torres asume la dirección escénica de una obra en solitario de Saborío.
Juntas, prometen despojar a la icónica campesina de su vestidura meramente caricaturesca para explorar su dimensión más humana, íntima y política, a través de un viaje por la memoria colectiva del país y la correspondencia nunca olvidada de su mamá.
Torres explicó a este medio la premisa que orientó su trabajo desde la silla de dirección, pues para ella “es buscar la tercera dimensión de este personaje, la humanidad de este personaje, que de pronto se quedó porque es un personaje que hace reír a la gente, que tiene historias divertidísimas, pero ahora lo que se busca es retratar a la de verdad, la Diestre regresando a su casa, donde Mita”.
Para Saborío, el proceso de ensayo bajo la mirada de su compañera de escenario ha representado una reconexión profunda con su papel: “Pasó algo muy hermoso en un ensayo de estos... porque es como cuando existe una caricatura y hacen la película con actores. O sea, yo siempre he sido la actriz, pero emocionalmente hablando vamos a convertir a la Cuatrufia en un ser humano”.

El retorno al hogar de Mita: un viaje a las raíces del tico
Según las actrices, esta obra es presenciar la magia de un mapa afectivo que miles de costarricenses llevan grabado. Ambas desean crear un espacio repleto de recuerdos, para que la figura de Diestre deje de ser solo graciosa y pueda transformarse en el abrazo campesino, noble y auténtico que muchas personas imaginaron.
“A nivel escenográfico, a nivel de puesta en escena, es hacer una casa que no existía, pero que existe en todos nosotros, porque todos recordamos la casa de la abuelita... a eso es a lo que vamos, a esa memoria colectiva”, comentó Torres sobre el espacio que acogerá la obra.
El montaje cuenta también con la participación de un elenco destacado y la colaboración de figuras de la cultura nacional. En esa línea, la obra incorpora composiciones y colaboraciones de artistas como Carlos Guzmán, María Mayela Padilla, Max Barberena y la música en vivo del guitarrista nicaragüense Eddie.
Asimismo, las actrices Cecilia García (de 84 años) y Ana Coralia Fernández alternarán en las distintas funciones el papel de Mita.

Más allá de la comedia
Saborío y Torres buscan dejar una huella emocional en el público más joven, es decir, alcanzar a esas personas que, a diferencia de otras generaciones, no crecieron con el personaje.
“Preguntarle al público: ¿Hace cuánto no le escribís una carta a tu mamá? No en WhatsApp, no por correo electrónico. Cuando tuviste tiempo de agarrar un papel, escribiste una carta, la metiste en un sobre y fuiste a Correos de Costa Rica, le pusiste estampillas y la mandaste... queremos que entiendan el poder de la palabra escrita”, enfatizó Saborío.
Para esto, la obra también contará con varias dinámicas, como el colocar una caja llena de papeles, pues quien guste podrá escribir una carta, tal cual ellas lo plantean.

La responsabilidad del humor: Chistes del pasado hacia comedia consciente
A lo largo del diálogo con La Nación, uno de los puntos más reflexivos expuestos por Marcia Saborío y María Torres fue la evolución ética que ha transformado su manera de abordar el escenario.
Ambas repasaron cómo la madurez artística las llevó a cuestionar los esquemas del humor tradicional costarricense para dar paso a una propuesta con conciencia social y respeto absoluto por el público.
Saborío recordó con franqueza los inicios de su carrera en la década de 1980, un contexto donde la comedia nacional solía recurrir de forma sistemática a estereotipos de género, burlas o discriminación:
“En aquellos años uno crecía con chistes homofóbicos, machistas, discriminatorios, y uno los repetía como si nada. Cuando usted se enfrenta a un público y se encuentra a una persona con discapacidad... A mí me pasó: yo tenía un chiste donde tenía que torcer la boca y en el público había una señora con un derrame facial”, reflexionó Saborío.
Aquel momento marcó un punto de quiebre en su dinámica de trabajo y en la selección del material: “En ese momento rebobiné el cassette y dije: ‘Este chiste no va’, me lo brinqué y seguí. Uno no tenía conciencia de eso, pero en el camino empezamos a seleccionar, a entender y a frenar el cerebro para decir: ‘Esto es muy machista, esto es demasiado. Entonces empezamos a hacer que el humor fuera inteligente, respetuoso y no tan vulgar. Por dicha fue un aprendizaje a tiempo”, agregó Marcia.
Esa misma responsabilidad detrás de la risa se reflejó en la construcción del universo de Gallito Pinto y Caras vemos. Torres destacó cómo personajes como Elodia, la ingenua niña de enagüita y trenzas concebida como la hermana de crianza de La Cuatrufia, terminaron convirtiéndose en canales involuntarios de empatía y sensibilización hacia la neurodivergencia en el entorno escolar.
“Elodia también representó un sector, porque tiene una especie de autismo, pero es sumamente inteligente, es un cerebro... pero, una de las cosas más importantes fue que los niños de escuela empezaron a ayudar y a respetar a sus compañeritos más lentos”, aseguraron.
Incluso, personajes como Elodia llegaron a campañas para visibilizar la neurodivergencia.
“En un ‘Caras Vemitos’, los niños se vestían de personajes y llegaron muchos Elodias y Elodios diciendo que querían ayudar a sus compañeros. Elodia puso al descubierto algo que tal vez los niños de escuela no habían notado, y eso es parte de la responsabilidad de hacer humor”, comentó Torres.
Para la dupla artística, Cartas a Mita no es la excepción a esta premisa. La puesta en escena utiliza el humor costumbrista no como un simple distractor, sino como una herramienta crítica y reflexiva frente a la realidad política y social del país.

“El humor es el arma más poderosa para decir lo más fuerte”
La trama de la obra encuentra su hilo conductor en el hallazgo de un viejo cajón lleno de cartas que Mita (mamá de Diestre) guardó a lo largo de las décadas.
A través de esa correspondencia, el espectáculo propone un recorrido por momentos cruciales de la historia reciente de Costa Rica, combinando el humor costumbrista con una aguda lectura de la realidad sociopolítica.
“En el trabajo que estamos haciendo se vuelve muy político... 1994 con el traspaso de poderes de Figueres, en el 2000 todo lo del ICE y después la pandemia. No podemos pasar por encima de eso”, detalló Saborío a La Nación.
“Son tres momentos muy importantes. Cuando yo empecé a visualizar la dirección de este montaje, supimos que no podíamos sacar a Diestre de la política, porque Diestre siempre ha sido muy política”, complementó Torres.
Esta mirada crítica se entrelaza con una profunda apelación a la memoria colectiva del país y a los valores de la identidad costarricense.

¿Cuál es el secreto para trascender entre generaciones?
Para Marcia Saborío y María Torres, la respuesta no está en fórmulas de mercadeo, sino en el respeto por el público y en la permanencia de los valores que definen la identidad tica.
Permanecer vivas en el corazón de al menos tres generaciones de costarricenses, desde las transmisiones de televisión hasta los videos de YouTube que consumen los más jóvenes, es hoy una tarea de adaptación continua.
“Pienso que el secreto es el humor que María y yo descubrimos, y el humor que Diestre ya traía por sí solo: respetuoso, humano y con situaciones de la vida cotidiana. Nosotras somos tan ticas, que queremos rescatar lo ticos que somos, y lo que trae este personaje es la esencia”, aseguró Saborío.
Para Torres, esa capacidad de trascender el tiempo radica en que Diestre representa el espíritu mismo del país: “Más que una campesina, yo diría que es una mujer de campo. Es como si Costa Rica tuviera rostro de mujer: es ella. En la ciudad aprendió a abrir los ojos, pero permanece siendo auténtica en esencia. Por eso sigue evolucionando”.
A las puertas de un nuevo estreno en el Teatro de Marcia y María, coinciden en que la fuerza de Cartas a Mita está en apelar a lo que nos une como pueblo, utilizando la risa como un puente para abrazar nuestras raíces.
“El tico está acostumbrado a reírse de sus penas; somos los choteros más maravillosos. Y a través de la risa y de la memoria colectiva, podemos transformar mentes y recordar qué fue lo que nos hizo ser costarricenses”, concluyó Saborío.

