
Muchos años han pasado desde que Kendall Peña, un chiquillo de Desamparados, encontró refugio en la música. Entre letras e inspiración halló un espacio de desahogo que poco a poco fue transformándose en una pasión.
Muchos años antes de que su nombre apareciera entre los nominados a los Latin Grammy, el pequeño Peña tenía un sueño que hoy parece casi una premonición: lo que atesoraba en la intimidad de su corazón algún día iba a llevarlo a uno de los escenarios más grandes e importantes del mundo.
Este 2026, el artista costarricense figura en la lista de aspirantes al premio mejor nuevo artista de los galardones de la Academia Latina de la Grabación, los cuales serán entregados en noviembre, en Las Vegas. El tico compite directamente por el reconocimiento contra otros artistas como Delilah, Fabián, Loulo Gilberto, Arath Herce, Macario Martínez, Maye, Sofía Monroy, Dora Sanches, Aria Vega y Zeca Veloso.
“Cuando estaba con mis amigos en la escuela y hacíamos videos musicales y cantábamos, yo decía: ‘En algún momento esto va a pasar’. Y pasó. Nunca me quitaron la espinita de tener esa ilusión y creo que fue bueno, porque al final lo disfruté como un jueguito, todo fue muy lindo”, comentó el cantautor sobre la postulación en la categoría, una de las más importantes de la ceremonia, ya que los nominados solo pueden recibir este reconocimiento una vez en la vida y, de ganar, sería también una única vez.
Días después de escuchar su nombre en medio de grandes figuras de la música internacional, Peña confesó que todavía no podía creer lo que sucedió. “Ha sido muy loco todo lo que ha pasado. Aún no he tenido el tiempo de procesarlo”, dijo entre risas.
El camino a la nominación
La nominación a los Latin Grammy llegó en un momento que Kendall necesitaba. Fue algo inesperado, pero anhelado, porque apareció en un año que él describe como “un periodo de bajón”.
Después de vivir algunos momentos que aceleraron su carrera, entre ellos la viralidad en TikTok, escuchar sus canciones en boca de otros, firmar con la disquera Universal Music y salir de gira; el artista sintió que el 2026 avanzaba sin ofrecerle un nuevo escalón. Pero los Latin Grammy cambiaron esa percepción.

El cantante ha mostrado en sus obras una sensibilidad que ha calado en otras personas. Cuando comenzó a escribir, no lo hizo pensando en convertirse en referente, sino porque necesitaba un espacio para decir lo que no sabía cómo expresar; la música fue ese vehículo para soltar sus sentimientos.
“Como artista, lo que quise siempre fue contar mis historias; para mí no fue directamente para que las personas se sintieran identificadas, sino que era una forma de desahogarme. Antes me costaba mucho expresarme y era como más tímido. Lo que quería entonces era poder soltar lo que sentía”, manifestó.
Con el paso del tiempo fue que descubrió que sus historias podían dejar de pertenecerle y encontrar un camino en la vida de otros.
“Me di cuenta de que la gente conectaba, que el amor es universal y que todos sentíamos igual. Eso me gustó porque nos veíamos acompañados. Todo fue una consecuencia muy linda de poder hacer canciones”, aseveró.
Aunque la música de Kendall lleva una marcada impronta de tristeza —un rasgo que él mismo ha reconocido abiertamente—, sus canciones no están hechas únicamente para el lamento. En sus conciertos, transforma esa melancolía al entrelazar las narraciones musicales con anécdotas cargadas de humor, las cuales logran arrancar risas entre el público.
“No es romantizarlo, porque no queremos estar tristes siempre ni estar llorando todo el día. En mis shows lo que he hecho es reírme un poco de todas las cosas feas. Al contar las anécdotas, nos damos cuenta de cómo darle vuelta a las cosas. Yo hice estas canciones en un momento oscuro, pero ya luego deja de doler”, agregó.
De Desamparados a Las Vegas
Kendall nunca se ha olvidado de sus raíces. En medio de viajes, giras, promociones y una próxima visita a Las Vegas para participar en la ceremonia de los Latin Grammy, recuerda muy bien quién ha estado a su lado en el camino, quiénes lo apoyaron y a quiénes les debe agradecer.

Su vida no ha sido privilegiada, pero sí llena de apoyo y fe en él. Desde que decidió ahorrar para producir su primer disco y grabar videos para TikTok encerrado en su pequeño cuarto, el artista siempre ha contado con personas especiales que le han brindado su ayuda.
Reconoció que su familia siempre estuvo a su lado para apoyarlo, aunque, como dijo, no eran de altos recursos como para pagar una carrera en la música. Mientras él perseguía el sueño de dedicarse al arte, su mamá y su tía se esforzaban para pagar una carrera universitaria, pero nunca impusieron sus deseos sobre los suyos.
Sobre su mamá, Kendall mencionó que en los momentos en que él mismo ha dudado sobre continuar haciendo música, ella lo ha impulsado. “Nunca hubo presión de nada. Ella va a estar orgullosa de mí, independientemente de los rumbos o caminos que tome. Lo importante para ella es que yo sea feliz”, dijo.
Desde Costa Rica a los Latin Grammy
El sueño que una vez tuvo cuando niño ya no es una fantasía para Kendall Peña. Las Vegas están cada vez más cerca para recibirlo como nominado a los Latin Grammy, aventura que compartirá con Debi Nova, la otra artista costarricense que también compite en la ceremonia, en el apartado de Mejor Álbum Pop Contemporáneo.
Esta postulación significa para Kendall la oportunidad de representar una vez más a Costa Rica fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, pese a la gran expectativa que existe al respecto, el tico no pone todo el peso de su carrera en una posible estatuilla.
Para Peña, la nominación significa y significará la validación para un proyecto que él mismo sintió que no estaba siendo reconocido. Nada más alejado de la realidad.

