Jennifer Cabejo, testigo de Majo Ulate, relató que familiares de la maquillista le contaron que ella lloraba con frecuencia, permanecía en su cuarto y evitaba las redes sociales durante el periodo relacionado con los hechos que se discuten en el juicio contra Diego Bravo.
Cabejo declaró en el proceso que Ulate y el presentador Mauricio Hoffmann iniciaron contra Bravo por presuntos delitos contra el honor, entre ellos difamación e injurias.
Según explicó la testigo, consultó a la familia de Ulate sobre el estado de la maquillista unas siete veces a lo largo de aproximadamente un año.
Durante el interrogatorio, el abogado de la pareja, Jason Navarro, le pidió detallar qué le dijeron la mamá, la tía y otras personas cercanas a Ulate sobre su estado emocional, cuando empezaron los comentarios de Bravo en su contra.
“Que ella lloraba mucho, que estaba metida en el cuarto, que no quería saber de nada”, respondió Cabejo.
La mujer señaló que, ante situaciones como las descritas, Ulate tiende a aislarse y deja de leer publicaciones en redes sociales.
Además, agregó que en esos momentos la maquillista limita su contacto al núcleo familiar, integrado por su mamá, su tía, sus sobrinos, su cuñado y su abuela.
La conoce desde pequeña
El relato de Cabejo sobre el llanto y el aislamiento de Ulate se basó en lo que sus familiares le comunicaron. Cuando el abogado le preguntó si antes había observado una conducta similar en la maquillista, respondió que no.
La testigo explicó que conoce a Ulate desde pequeña y la describió como una persona alegre, positiva, jovial y trabajadora.
También destacó su disposición para ayudar a la familia. Por esa imagen que tenía de ella, explicó, le resultaba duro escuchar lo que sus allegados le contaban sobre su estado emocional.
Al consultársele si la situación se mantiene o ha cambiado, Cabejo se refirió a la participación actual de Ulate en el baile. Según indicó, frente a las críticas, la maquillista opta por no leer comentarios.
“Ella lo que hace es que no lee para que no le afecte”, aseguró.
La testigo vinculó esa decisión con la afectación que, según su relato, Ulate había experimentado anteriormente.


