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Dragon Ball Z vuelve en manos de su creador

<b>Formato </b> El filme se verá el 30 de marzo en Japón, mientras que la distribuidora de cine tica desconoce si la traerá al país

Crítica de cine

Dragon Ball Z
Las 

WILLIAM VENEGAS
 HYPERLINK "mailto:wvenegas@nacion.com" wvenegas@nacion.com

Al crítico más optimista le resultará difícil creer que una película por debajo de los mínimos estándares de calidad haya sido éxito de taquilla en Japón, por encima de otras de gran fuerza industrial. Se trata de la cinta animada con el largo título de Dragon Ball Z: La resurrección de Freezer (2015).
De más está decir que este filme es solo un chicle con numerosos seguidores, auténticos y sinceros “fans”, prácticamente desde que Akira Toriyama creó ese mundo entre bélico y humoroso en la tradición narrativa del “manga” japonés.
Con el “animé”, la resurrección necesaria de Freezer viene luego del filme titulado La batalla de los dioses (2013), dirigido este por Masahiro Hosoda. En esa película, el dios de la destrucción, por dormilón, se da cuenta tarde que Freezer fue vencido por Gokú y que hay paz gracias a esos caballeros llamados “saiyayines”.
Ahí vimos como el mentado dios es un goloso de primera, capaz de claudicar en lo que sea por un buen dulce. Ahora, con La resurrección de Freezer, sucede lo mismo: este dios solo se afana ante un buen postre de fresa, al igual que su socio con pinta de artista, el conocido Wiss.
Entre tanto, mientras Gokú y Vegueta entrenan con Wiss por allá largo –en términos cósmicos–, las fuerzas del mal no duermen: estas logran resucitar y recomponer en sus partes a Freezer, quien “vive muerto” en un capullo en una región bucólica, digna de poemas pastoriles, como si fuese la Sexta Sinfonía de Beethoven en la película de Disney: Fantasía (1940).
Uno no entiende por qué si Freezer resucita con renovados poderes, trae esa enorme e inútil soldadesca con él. Digamos que es para justificar un rato de película y mostrar una batalla entre buenos y malos, especie de abrelatas, batalla telonera de la principal, o sea, de la que tiene que darse entr
Crítica de cine

Dragon Ball Z Las 

WILLIAM VENEGAS
 HYPERLINK "mailto:wvenegas@nacion.com" wvenegas@nacion.com
 Al crítico más optimista le resultará difícil creer que una película por debajo de los mínimos estándares de calidad haya sido éxito de taquilla en Japón, por encima de otras de gran fuerza industrial. Se trata de la cinta animada con el largo título de Dragon Ball Z: La resurrección de Freezer (2015).
De más está decir que este filme es solo un chicle con numerosos seguidores, auténticos y sinceros “fans”, prácticamente desde que Akira Toriyama creó ese mundo entre bélico y humoroso en la tradición narrativa del “manga” japonés.
Con el “animé”, la resurrección necesaria de Freezer viene luego del filme titulado La batalla de los dioses (2013), dirigido este por Masahiro Hosoda. En esa película, el dios de la destrucción, por dormilón, se da cuenta tarde que Freezer fue vencido por Gokú y que hay paz gracias a esos caballeros llamados “saiyayines”. Ahí vimos como el mentado dios es un goloso de primera, capaz de claudicar en lo que sea por un buen dulce. Ahora, con La resurrección de Freezer, sucede lo mismo: este dios solo se afana ante un buen postre de fresa, al igual que su socio con pinta de artista, el conocido Wiss.
Entre tanto, mientras Gokú y Vegueta entrenan con Wiss por allá largo –en términos cósmicos–, las fuerzas del mal no duermen: estas logran resucitar y recomponer en sus partes a Freezer, quien “vive muerto” en un capullo en una región bucólica, digna de poemas pastoriles, como si fuese la Sexta Sinfonía de Beethoven en la película de Disney: Fantasía (1940).
Uno no entiende por qué si Freezer resucita con renovados poderes, trae esa enorme e inútil soldadesca con él. Digamos que es para justificar un rato de película y mostrar una batalla entre buenos y malos, especie de abrelatas, batalla telonera de la principal, o sea, de la que tiene que darse entr

Aquella euforia que envolvía a pequeños y grandes cuando Goku o Vegeta aparecían en sus pantallas de televisión, se vivirá de nuevo, pero con más intensidad.

Ayer, el tráiler de la nueva película animada de esta saga, Dragon Ball Z, Battle of Gods , se apoderó de Internet para anunciar que “el más poderoso regresó”.

La mayor alegría llegó cuando, en el video, aparecen unas letras blancas que dicen: “Una obra original de Akira Toriyama”. Así es, el creador de la saga participó en la creación de este nuevo filme.

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