El poeta costarricense que convirtió el silencio y la neurodivergencia en un pasaporte a Nueva York
Pablo Apestegui Arroyo conversó con ‘La Nación’ sobre su admisión en la 11.ª Generación de Nuevas Miradas, ciclo formativo para poetas jóvenes que se desarrolló en la Gran Manzana
José Pablo Apestegui Arroyo, vecino de Escazú de 28 años, fue seleccionado para integrar la 11.ª Generación de Nuevas Miradas de Plataforma PLACA. Cortesía
Hay caminos creativos que no nacen en los talleres literarios ni bajo la luz de una vocación planificada, así es la historia de José Pablo Apestegui Arroyo, un joven autor costarricense que envió tres de sus poemas a una convocatoria internacional tras el consejo de un amigo escritor.
La respuesta llegó una semana después: fue seleccionado para integrar el ciclo 11.ª Generación de Nuevas Miradas, una plataforma de poesía joven impulsada por la organización Plataforma PLACA, un proyecto independiente, autogestionado y migrante de gestión cultural.
“Si le soy sincero, lo hice por un mero ‘a ver qué pasa’, uno siempre ve lo de uno y dice que es muy bonito, pero cuando lo contrasta con la realidad, piensa que tal vez tiene falencias. Cuando me llegó la notificación estaba impresionado, reconocido y aprobado. Fue una sensación muy bonita”, comentó.
Tras la noticia de su participación en elciclo internacional de poesía joven impulsado por PLACA, Apestegui se preparó para dar lectura a sus versos en el John Jay College de Nueva York, en el marco de la 8.ª Feria Internacional del Libro de esa ciudad. Sin duda, todo un sueño para el escritor.
Manuscrito original de uno de los poemas de José Pablo Apestegui. (Cortesía/José Pablo Apestegui)
De las tachones en el colegio al refugio en las letras
El vínculo de José Pablo con la escritura no proviene de una vocación temprana ni de un rendimiento destacado en las aulas. Al contrario, el autor recuerda que en sus años de secundaria la asignatura de Español y la lectura le resultaban ajenas y complejas, acompañadas por constantes llamadas de atención de sus profesores debido a su caligrafía.
“En mi época de colegio, letras era de lo peor, yo no servía para leer. Mi caligrafía era una cosa de la que los profesores agarraban y le hacían un tachón en rojo porque no la entendían”, relata.
El giro hacia la literatura ocurrió años más tarde, impulsado por un evento personal de alto impacto emocional: la pérdida de una de sus amistades más cercanas tras una fuerte discusión.
La pérdida de ese vínculo, en un contexto donde sus relaciones interpersonales siempre habían sido reducidas, lo llevó a un punto de profunda tristeza y depresión.
Como mecanismo para procesar sus emociones, comenzó a escribir en papel todo lo que deseaba comunicar. De simples párrafos en manuscrito pasó a reflexiones diarias y, de manera paulatina, a darles estructura de versos.
La chispa de su primer poema formal surgió tras un reencuentro fortuito en un restaurante, donde desde mesas separadas, pero alineadas en la misma dirección, se reencontró con esa amistad perdida, sosteniendo la mirada en silencio durante toda la velada. Al regresar, José Pablo redactó El diálogo sin palabras, obra que considera la piedra angular de su producción actual.
“Es un poema que relata cómo puede haber una conversación solo con miradas, sin una palabra dicha, pero con un gran peso emocional”, explica. Para completar los requisitos de la convocatoria de PLACA, el costarricense buscó entre cuadernos y hojas sueltas hasta rescatar otros dos textos nacidos de esa misma etapa: Doloroso silencio y La crueldad de los relojes.
José Pablo Apestegui representó a Costa Rica en la antología internacional de poesía joven en Nueva York. (Cortesía/José Pablo Apestegui)
Neurodivergencia, socialización y comunicación
Apestegui es una persona dentro del espectro autista (TEA Nivel 1) y aunque la neurodivergencia es parte integral de su vida cotidiana y suele participar en espacios de concientización sobre el tema, aclara que su obra no busca encasillarse en un rótulo ni ser leída exclusivamente bajo un prisma clínico.
“Puedo verlo desde las dificultades de socialización que tuve en el pasado. Escribir fue una manera de hacer algo conmigo mismo, algo que no dependiera de la interacción con otras personas”, expresó.
A diferencia de lo que podría suponerse, subir al escenario en Nueva York para recitar sus obras no le genera temor. Para el costarricense, la interacción en grupos cerrados o el establecimiento de amistades profundas representa un desafío real, al punto de haber tenido solo dos grandes amigos en toda su vida, mientras que dirigirse a un auditorio le resulta natural.
“Hablar en público es a lo que menos le tengo miedo. Dentro de mi autismo, yo llego, agarro el micrófono y me pongo a hablar. Mi mayor dificultad es la socialización. Por eso, pararme a hablar en público lo hago como si estuviera solo, haya 1.000 o 10.000 personas”, aseguró el escritor.
En cuanto al impacto de su obra, destaca que sus textos están construidos para que cualquier lector les otorgue su propio significado: “Lo que quiero que llegue a las demás personas es algo que pueda dar pie a muchas interpretaciones y sentidos diferentes, independientemente de la historia que le dio origen”.
El poeta costarricense José Pablo Apestegui participó el sábado en la 8.ª Feria Internacional del Libro de Nueva York. (Cortesía/José Pablo Apestegui)
Proyectos a futuro y mensaje a nuevos autores
Tras su participación en el ciclo internacional de poesía, Apestegui ya trabaja en nuevos proyectos de escritura. Entre ellos destaca un borrador de narrativa tipo fábula-drama de 160 páginas que ha compartido con allegados, así como una investigación de mayor aliento enfocada en propuestas de reforma al sistema educativo.
Antes de viajar a Nueva York para representar a Costa Rica, el autor deja una recomendación para otros jóvenes y personas neurodivergentes que buscan canales para expresarse:
“Que no tengan miedo a hablar. Que lo publiquen, que lo enseñen, aunque desde el punto de vista tradicional parezca algo raro o poco comprendido. A alguien le va a llegar al corazón y se va a identificar con ello”, concluyó el artista.