Vacío es una obra muy distinta al promedio. Luego de una primera temporada, ¿cómo evalúa la recepción del público?
Cuando llegó el público fue muy impactante; las señoras mayores lloraban y lloraban, y entendí que el espectáculo era visceral. Mi mamá, que es una mujer fuerte, me decía: ‘Todo esto (el discurso de la obra acerca de la maternidad y locura) me lo dijeron a mí’. La población joven parecía interesada en el teatro aéreo, en el picadillo de sonido o a dónde ver”.
¿Por qué Vacío debe ser considerada teatro?, si se aleja de la norma o lo que usualmente se entiende por teatro.
Cómo definimos teatro: es la relación viva entre quien lo hace (actor) y quien lo siente (público). Si el teatro es una relación entre el que hace y el que mira, entonces esta obra es solo eso, es puro teatro. Quería contar una historia de manera emocional.
En ocasiones se dice que las obras de Abya Yala no se entienden, ¿creen que en esta producción el público logra entender la propuesta?
Extrañamente nadie me ha dicho que no entiende, creo que es porque Vacío no se trata de entender. Hay un momento donde el público entiende que no hay nada que entender.