Cultura

Las joyas escondidas del Teatro Nacional

El emblemático edificio en el corazón de San José cumplirá 120 años en octubre y, en esta ocasión, les detallamos algunos de sus tesoros menos conocidos

Las joyas escondidas del Teatro Nacional
Las joyas escondidas del Teatro Nacional

Tiene casi 120 años de haber sido erigido sobre nuestra capital y aún lo escudriñamos admirados por las constantes sorpresas que reserva. Nuestro Teatro Nacional es una joya arquitectónica e histórica, emblema, hito y reservorio de tesoros: unos conocidísimos, que hasta circulan en billetes para cautivar a propios o extraños, y otros son secretos bien guardados y que se cuentan en ocasiones especiales.

Aparte de pinturas tan célebres como la Alegoría de las artes –óleo sobre la sala principal creado por Roberto Fontana–, la Alegoría del comercio y la agricultura de Costa Rica –obra del italiano Aleardo Villa; muy conocida por ser imagen del billete de ¢5–, o esculturas como el Triunfo de la música – llamada comúnmente la Fama–, se hallan decoraciones, matasellos, programas de mano, afiches y hasta un anillo, a los cuales vale la pena ponerles atención.

Esta icónica edificación, que se mandó a construir por un decreto de 1890 –posteriormente hubo dos decretos más con el fin de garantizar el financiamiento a la obra– y se inauguró en 1897, es una propuesta academicista e historicista. Es el templo de arte con el que los liberales quisieron coronar su idea de modernización para Costa Rica y tiene un claro interés en mostrar un mensaje de progreso y orden, explica Lucía Arce Ovares , historiadora de la institución.

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