Cultura

Isabel Gamboa nos brinda veinticinco cuentos perversos

Isabel Gamboa Barboza

Imagen sin titulo - GN
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Decía Antón Chéjov, maestro de tantos cuentistas latinoamericanos, que los personajes de los cuentos son y deben ser necesariamente marginales: seres desconocidos, anónimos, pequeños, infames y sin fama; torturados por tragedias íntimas que nunca aparecen en los textos de historia; seres que también celebran, como cualquier persona, hasta la más sencilla de sus victorias cotidianas.

Isabel Gamboa Barboza parece conocer esta sentencia pues sus Veinticinco cuentos perversos están poblados por este tipo de seres y por sus constantes desventuras y martirios; además, los articula un espíritu común, el afán –también podríamos llamar ‘deseo’– de denunciar la injusticia y evidenciar el sufrimiento psíquico y social que se padece tras la aparente calma de la vida rural. No todo es paz y trabajo en el campo.

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