El programa incluye espectáculos de Costa Rica, Japón, México y España. Impulsado por Fred Herrera, y con fondos de Iberescena y apoyo del Ministerio de Cultura y Juventud, mostrará un abanico de acercamientos a este método de expresión nacido en Japón en los años 50.
“Pienso que el público se va a encontrar una sorpresa. La danza butoh es muy poco conocida, o incluso totalmente desconocida en Costa Rica”, asegura Herrera, mimo y artista de butoh .
Por dos fines de semana, cada noche ofrecerá una obra distinta. Las primeras cuatro, de hoy al domingo, serán: El Paraíso (donde Herrera dirige a 20 artistas ticos), La tierra sin mal (Rosana Barra, de España), Caliche (Compañía Anzar, de México) y El jaguar de la ceniza , del grupo de artistas indígenas Non Cuanxa Boruca. “Es un ritual de muerte y resurrección. Es la montaña que muere y se le hace un ritual con un chamán para resucitarla como un jagua”, describe Herrera.
En el butoh , no hay una coreografía predeterminada por completo; más bien, busca la improvisación y escuchar al mismo cuerpo del intérprete. “Buscamos el movimiento singular de cada uno. Cada cual se mueve a su manera”, explica Herrera.
Contra la creencia de que solo ciertas personas pueden bailar, opone la libertad total del cuerpo. “Esto puede ser parte de un movimiento hacia liberarse y afirmar que las personas pueden aceptar su cuerpo como son”, agrega.
La próxima semana bailarán el español Javier Ciria, las mexicanas Esparta Martínez y Lola Lince y el japonés Tadashi Endo, discípulo de uno de los creadores del butoh , Kazuo Ohno.
Las funciones serán de jueves a domingo, con una obra distinta cada noche. Las entradas valen ¢8.000 en general, ¢4.000 estudiantes y ciudadanos de oro. Existe un pase especial para cuatro obras: ¢29.000; para las ocho de ¢54.500 (con descuentos de 50% para estudiantes y ciudadanos de oro). Tel. 2256-4838.