Cultura

El piano, héroe musical del siglo XIX

<em>El piano</em>. Un instrumento que expresa emociones intensas: lirismo, melancolía, ternura, rabia...

Ilustración de un pianoforte elaborada en 1850. Se desconoce el autor del dibujo. Imagen: Wikicommons.
Ilustración de un pianoforte elaborada en 1850. Se desconoce el autor del dibujo. Imagen: Wikicommons.

Un animalito que entiende a golpes. Sí, estimado lector: lo crea usted o no, el piano es una criatura que funciona literalmente a golpes. No es que no sea sensible a la caricia (¿qué ser viviente no lo es?), pero, en última instancia, su mecánica es muy simple: cuerdas percutidas. No aporrearlo inmisericordemente, no: ¡el piano es materia animada por el espíritu! Empero, las teclas son palancas que activan martillos…, y lo propio de los martillos es golpear.

Así pues, cada vez que yo aprieto una tecla propulso un martillo recubierto de felpa contra una cuerda, y el impacto la hace vibra con esta fatídica limitación: tan pronto es producido, el sonido comienza a morir muy lentamente… A veces toma minutos asistir a su completa extinción. Ahí queda, reverberando en los plafones de los teatros, fantasma de sí mismo, materia sine materia… hasta que se evanesce por completo.

Si fuese la voz humana, un instrumento de viento o de cuerda frotada (un violín), por medio de la graduación de la columna de aire o del peso y la fricción del arco, uno podría hacer que el sonido aumentase después de crearlo ex nihilo (que se eternizase si tuviese los pulmones de Gargantúa o el arco de Pantagruel), pero no en el piano. Cada nota comienza a morir en el momento mismo en que ve la luz.

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