William Venegas. 18 mayo
El filme más taquillero en China con Avengers, está a la mano. Foto: Netflix / La tierra errante
El filme más taquillero en China con Avengers, está a la mano. Foto: Netflix / La tierra errante

El papá se lo dice a su pequeño hijo al comienzo de la película: “Llegará el día en que podremos ver a Júpiter sin telescopio”, y estas palabras resultan un conocimiento anticipado de lo que veremos luego con el desarrollo de la trama del filme.

Se trata de una importante película china, la más taquillera en la historia de dicho país. Su título es expresivo, por ser la primera aproximación al argumento que le da cuerpo: La Tierra errante (2019), filme dirigido por Frant Gwo.

Cuando la distribuidora china buscaba cómo colocarse en Estados Unidos, el filme fue adquirido por la plataforma de Netflix, donde ahora podemos ver dicha película, que no llegará a las salas comunes de cine.

En China, La Tierra errante es la primera película de ciencia-ficción que ocupa las características de la llamada space-opera, esto es, la obra grandilocuente y de efectos visuales costosos que incursiona en el género fantástico.

Como ciencia-ficción, asume un tono distópico: la Tierra está a punto de desaparecer y los científicos del mundo, reunidos en China (no en Estados Unidos) elaboran un plan riesgoso para mantener viva a una parte de la humanidad.

Como es el Sol quien se está acabando, con la lentitud de un juego de ajedrez entre maestros consumados, se decide sacar a la Tierra del sistema solar y, así, hacer que una parte de la humanidad sobreviva en un viaje de 2.500 años hacia otro sistema.

Todo es muy complejo y empeora cuando el campo gravitacional de Júpiter incide sobre el movimiento errante de la Tierra. Tal es el contexto donde aparecen los personajes que le darán vida a la aventura: son los héroes que conforman el tono épico de los sucesos.

En el género fantástico (al que se adscribe la ciencia-ficción), el tono épico logramos pensarlo con un doble fin: el recreativo y el reflexivo. Podemos cavilar como el escritor alemán Alfred Döblin: lo épico del relato sirve para distraer y, a la vez, para alcanzar una propuesta ética. Así es en La Tierra errante.

Para continuar con Döblin, en la obra épica la acción avanza secuencia a secuencia, por aglutinación (aposición épica). Esto es lo que mejor se logra con la estructura narrativa de La Tierra errante, pero decae cuando cede más tiempo de la cuenta a los efectos especiales por computadora.

Si en el relato fílmico algunos personajes padecen de temor a las alturas, sus actores parecen temerle al género al que, por primera vez, le están entrando. En efecto, se nota la inseguridad de la dirección actoral y, por ende, la del elenco al definir la aventura.

Es por ahí por donde el filme pierde coherencia narrativa y, de rebote, pierde fuerza su hálito metafísico: le da por repetir de manera monótona lo que ya se ha visto (algo así es lo que el escritor italiano Umberto Eco decía del filme de Stanley Kubrick 2001: Odisea del espacio y, adrede, yo lo utilizo para comparar).

Lo cierto es que ahí está La Tierra errante en Netflix, con la omnipresencia en el filme de una computadora llamada Moss (igual nombre que el del juego de realidad virtual) y es oportunidad para ver algo distinto del cine chino.

LA TIERRA ERRANTE

Título original: Liu lang di qiu

China, 2019

Género: Fantástico

Director: Frant Gwo

Elenco: Jacky Wu, Li Guangjie, Qu Chuxiao, Ng Man-Tat

Duración: 130 minutos

Plataforma: Netflix

Calificación: TRES estrellas ( * * * ) de cinco posibles