En medio de las entrevistas con los diversos romeros que han recorrido largas distancias hasta la Vieja Metrópoli, hubo uno que le hizo una singular invitación que conmovió a Méndez.
Un hombre que pertenece al grupo de romeros de Buenos Aires de Puntarenas le dijo que entrara a la iglesia junto al grupo de 32 personas: “Quería invitarlo a que caminara con nosotros de rodillas. De aquí hasta el altar de la Virgencita”, le dijo el señor.
Bismarck, sorprendido con la petición, accedió a hacerlo, no sin antes enviar un emotivo mensaje:
“Lo voy a hacer porque tengo muchísimas cosas que agradecerle a la Virgen y principalmente lo voy a hacer por varias razones: porque hay mucha gente que nos ve en la casa, que no lo puede hacer y que tiene peticiones, enfermedades, adultos mayores o personas que están en los hospitales que tal vez por alguna razón no pueden hacerlo”.
”Yo voy a hacerlo y voy a llevar esas peticiones para ellos. Pero también, internamente, tengo mis peticiones, y Dios sabe y la Virgencita sabe cuáles son”, añadió el presentador antes de dejar su micrófono.
Mendez ingresó de rodillas en compañía del grupo y con un rosario colgando en su cuello, en señal de devoción y compartiendo la fe de millones de personas.