¿Alguna vez se imaginó vivir la experiencia de Guerra Mundial Z, tener de cerca a los infectados de The Walking Dead o sentir el mismo suspenso y temor de Silent Hill?
Durante todo octubre, Parque Diversiones llevará parte de esas sensaciones a una nueva experiencia, la cual pondrá a prueba a los amantes del terror. Se trata de Pabellón Cero, una casa de sustos inmersiva que convierte un pabellón, aparentemente común, en el escenario de una historia de infección, misterio y supervivencia.
Por fuera, la estructura puede parecer simplemente una fachada gris. Pero detrás de esas paredes hay una historia que comenzó mucho antes de que los primeros visitantes se atrevan a entrar.
La casa tomó cerca de ocho meses de construcción y en su diseño participaron diferentes áreas de Parque Diversiones, desde equipos de temática y construcción hasta mercadeo y un Comité de Innovación.
Y todo ese trabajo se nota una vez que uno cruza la entrada.
Siete personas, una luz y muchas preguntas
De buenas a primeras, la explicación parece sencilla: los visitantes ingresan en grupos de siete personas y uno de los integrantes debe encargarse de guiar al resto utilizando una luz blanca, que el propio personal entrega antes de comenzar el recorrido.
Al inicio, todo puede parecer motivo de risa. El grupo comenta, hace bromas y trata de adivinar qué encontrará detrás de la siguiente puerta. Pero esa seguridad dura poco.
Una vez adentro, la sensación cambia. La experiencia revela poco a poco dónde estamos: una especie de estación de policía en la que ocurrió una infección y en la que oficiales, doctores, enfermeros y hasta los propios reclusos terminaron afectados.
La historia que plantea Parque Diversiones cuenta que un agente desconocido apareció en el sistema hídrico y comenzó a afectar a las personas. La Corporación PDD tomó entonces el control de un sector restringido del parque para convertirlo en una zona de contención.
Allí nació el llamado Proyecto Lázaro, un intento por encontrar una solución a la amenaza. Algo, sin embargo, salió mal. Y ahora son los visitantes quienes deben intentar descubrir qué ocurrió.
Dentro de Pabellón Cero, los personajes infectados tienen una característica que permite identificarlos rápidamente: los ojos blancos. También hay sangre, rostros desfigurados y personajes que aparecen en diferentes puntos del recorrido.
Pero no se trata simplemente de caminar por habitaciones esperando que alguien salga de repente para gritarle al visitante. La casa cuenta con 12 actores y está construida como un laberinto.
El silencio también forma parte del juego y, precisamente, ahí está una de las particularidades de Pabellón Cero: la oscuridad no está colocada solamente para asustar, sino que es parte de la historia.
Dentro de la narrativa, los infectados no pueden ver, pero sí son capaces de detectar sonidos y la luz tiene un efecto sobre ellos. Por eso, esa pequeña lámpara blanca que al principio parece un simple accesorio termina convirtiéndose en una de las herramientas más importantes para avanzar.
Y ahí comienzan los nervios
Debo confesar que no soy precisamente la periodista más valiente del país, pero tampoco esperaba sentir tanta ansiedad por no saber qué iba a aparecer cada vez que dirigía la luz hacia un nuevo espacio.
La mano tiembla y suda. Uno intenta concentrarse en encontrar el camino, pero cualquier ruido hace que inmediatamente vuelva la mirada hacia atrás. Y el grupo tampoco ayuda demasiado. Un grito de otra persona puede ser suficiente para que todos se asusten, incluso cuando todavía no ha aparecido ningún personaje.
La casa fue diseñada para que el visitante sienta que está dentro de la historia y no simplemente atravesando diferentes escenarios.
“Todo tiene un storytelling, que al final nos lleva a hacer esa parte de inmersión, a sentirnos que estamos viviendo y sintiendo la tensión de que nos va a aparecer algo”, explicó José Carlos Vargas, gerente de Proyectos e Innovación de la Asociación Pro Hospital Nacional de Niños-Parque Diversiones.
Después de recorrer toda la casa, la descripción que hizo Vargas cobra sentido.
Hay momentos en los que el miedo no necesariamente viene de un actor que aparece frente a uno. A veces basta con escuchar un ruido, sentir un cambio de temperatura o entrar en un espacio completamente oscuro para comenzar a imaginar qué puede suceder.
Y esa espera también asusta.
Una experiencia para quienes buscan adrenalina
Pabellón Cero forma parte de Octubre Encantado, la temporada especial que Parque Diversiones preparó durante todo el mes, y que también incluye experiencias como Leyendas de pueblo, Un sustillo en la finca, Laberinto zombie, Dulce o truco y Feria encantada, además de pasacalles, talleres, shows, pintacaritas y tatuajes de henna.
La nueva casa de sustos estará disponible del 4 al 31 de octubre. El horario de funcionamiento es viernes, sábados y domingos, y se recomienda a mayores de 12 años.
Después de vivirla, puedo decir que Pabellón Cero no es una atracción para entrar con demasiada confianza. Porque cuando la puerta se cierra, la luz se enciende y comienza el recorrido, lo único seguro es que uno nunca sabe qué va a encontrar al doblar la siguiente esquina.
