La participación de Jazmín Salas en Mira quién baila también ha puesto a prueba una faceta poco habitual para ella: interpretar coreografías con escenas de coqueteo y contacto físico junto a su bailarín, César Abarca.
Ante las preguntas que ha recibido en redes sociales sobre si su esposo, el exfutbolista Christian Bolaños, es celoso, la creadora de contenido contó que, al inicio, incluso su pareja de baile tenía esa inquietud.
“Esa misma pregunta me la hacía César. Él me decía: ‘Jaz, es que me da miedo que Bola se ponga celoso’. Y en el fondo yo decía: ‘Me da miedo que Yessenia (también bailarina) se ponga celosa’”, relató Salas.
La preocupación, sin embargo, quedó rápidamente atrás. Según explicó, Bolaños entiende que las coreografías requieren que ambos participantes se involucren en sus respectivos personajes.

De hecho, Salas contó que durante una conversación que tuvieron mientras cenaban, el exjugador le hizo ver que debía asumir el papel para que las presentaciones resultaran creíbles.
“Chris fue así como: ‘Jazmín, usted se tiene que meter en el papel, porque si usted no se mete en el papel, se va a tornar una coreografía o un baile aburrido. La gente se tiene que creer ese papel. Si le coquetea, le tiene que coquetear y demás’”, contó Salas sobre el consejo que recibió de su esposo.
La participante aseguró que la situación se maneja con naturalidad dentro de su familia. Como muestra de ello, contó que Bolaños llegó recientemente a uno de los ensayos y observó parte de la coreografía que prepara junto a Abarca.
Incluso, relató que al exfutbolista le llamó la atención la fuerza y dificultad de algunos de los movimientos que realiza Abarca con ella.
“Más bien, él es así: ‘Qué mae más bravo, ¿cómo la alza a usted así de esa manera?’”, recordó entre risas.
Salas también reconoció que quien ha tenido más dificultades para adaptarse a ese nivel de contacto no es Bolaños, sino ella.
Al comenzar los ensayos, Abarca le pedía que lo tocara durante las coreografías, algo que a ella le resultaba extraño porque acababa de conocerlo.
“Es complicado de la noche a la mañana tener posiciones así con una persona que uno no conoce, o abrazar o alzar o así”, explicó.
Después de varias semanas de ensayos, la situación cambió. Salas aseguró que ya existe mucha más confianza entre ambos y que la relación con Abarca y los demás bailarines se volvió más cercana.
