Manguera en mano, y subido en la parte alta de una cisterna, un hombre llenaba, tranquilamente, el depósito del camión pesado con combustible sustraído desde los patios de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), en Limón.
Las imágenes de este sujeto, grabadas con absoluta nitidez, llegaron desde lo alto del cielo, gracias a un dron de alta tecnología pilotado por agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y forman parte del expediente del Caso Desconexión.
Este legajo, a su vez, es apenas un apartado del expediente del Caso Portus, donde se aglomeran todas las pesquisas contra la banda de un hombre de apellidos Delgado Sandí, alias Chon, sospechosa de múltiples robos de hidrocarburos. Al menos 22 miembros del grupo fueron detenidos el 9 de octubre pasado, en una gigantesca operación policial en la zona.
En chancletas y pantaloneta y totalmente ajeno a lo que ocurría a cientos de metros sobre su cabeza, este hombre no se imaginaba que el delito, perpetrado el 28 de noviembre del 2024, ya estaba documentado.
Según dichos videos, también en poder de La Nación, la sustracción se hacía enlazando una tubería marina que Recope tiene instalada en su terminal portuaria, en Moín, con una manguera que avanza hasta una propiedad privada que pertenece a dos hermanos de apellidos Soto Rivera.
Allí, permanecía un custodio de apellidos Méndez Monge, mientras que otro sujeto, de apellidos Redondo Soto, “era la persona encargada de la extracción y transporte de combustible”.
Los investigadores sostienen que alias Chon, de manera directa, “realizaba las custodias de los traslados del combustible sustraído del poliducto propiedad de la Refinadora Costarricense de Petróleo”.

Sobre ese robo en particular, en el legajo se destaca que ocurrió con la misma dinámica de otros golpes que documentaron los agentes judiciales, en donde la supuesta organización criminal usaba un vehículo Isuzu Trooper para trasladar los hidrocarburos desde una “casa de techo verde, ubicada en Moín, hacia Liverpool”.
A los investigadores les llamó la atención que los sujetos abastecían “un vehículo articulado con una cisterna de gran capacidad, la cual se encontraba siendo llenada, mediante una manguera”.
En el informe, los agentes resaltaron que para ese momento se estaba descargando combustible desde una embarcación hacia las instalaciones de Recope, por lo que había mayor flujo de combustible, “lo que es aprovechado por la organización para sustraer los hidrocarburos, desde el poliducto propiedad de Recope”.
El OIJ solicitó un informe al Departamento de Protección de Bienes de Recope sobre el impacto del robo de combustible y esa institución reportó que solo durante setiembre de 2024 las pérdidas fueron millonarias. “Se determinó que existe un faltante de 279.000,00 litros entre gasolina y diésel.
A manera de ejemplo, los oficiales consignaron que si se hacía esa medición con base en la capacidad de una cisterna promedio de 30.000 litros, “el faltante representaría 9,3 camiones cisterna y una pérdida económica de ¢79.338.682 (…) esto a partir de un solo mes de operación por parte del grupo criminal”.
Las autoridades allanaron tanto la propiedad en Moín, de donde extraía el combustible, como la vivienda en Liverpool, donde se almacena y redistribuían los hidrocarburos.
En este último inmueble decomisaron 40 estañones vacíos con capacidad para 200 litros, otros diez recipientes similares que tenían combustible, mangueras de presión y bombas de succión”.
En el expediente del Caso Portus figuran otras investigaciones relacionadas con el robo de combustible que fueron denominadas como Caso Conexión, Caso Conexión 2.0, Caso Combustible Alajuela y Caso Montaña.
Este es un repaso de esos otros casos.
Caso Conexión
La Policía Judicial lo bautizó así porque los sospechosos usaban propiedades en Río Blanco, Liverpool y Moín para extraer y almacenar el combustible de Recope. Según el expediente, una buseta blanca y dos microbuses verdes, sin asientos, transportaban los estañones con los productos robados.
Varios sujetos, en otros automóviles, custodiaban los traslados y despejaban el camino hasta el punto de acopio en el predio de alias Pollo, en Liverpool.
El 17 de junio de 2025, una vigilancia registró a un sujeto no identificado que salió de una propiedad de alias Titi y entró a la casa de Chon. Los agentes concluyeron que el líder “mantenía total control sobre las operaciones del grupo criminal” y que su domicilio funcionaba como punto de reunión.
Conexión 2.0
El 29 de setiembre de 2025, el OIJ recibió otra denuncia por una toma ilegal en Liverpool, en un punto distinto. Los agentes observaron el mismo microbús verde de la primera causa, lo que para el informe confirma que se trataba de “la misma organización criminal”.
Caso Combustible Alajuela
Entre el 1.° de marzo y el 6 de junio de 2025, el grupo habría ejecutado un plan para dañar el poliducto y sustraer hidrocarburos, con pérdidas al Estado de hasta ¢100 millones.
En una propiedad cerca del puente de Río Segundo, paralela a la ruta 1, los agentes hallaron “una manguera con llave de paso” enterrada en el piso, que conectaba con la toma en la vía pública, y 27 tanquetas plásticas de mil litros con restos de aparente diésel.
Caso Montaña
Las extracciones ocurrieron entre el 11 y el 13 de diciembre de 2025 en la zona de Búfalo. Según el expediente, Chon hizo “el primer aporte económico” para el uso de la propiedad y la logística, y sería el “propietario de la toma ilegal” junto a su hermano Dennis Delgado Sandí, alias Cherenga.
Para justificar la presencia en el lugar, el grupo coordinó un contrato de arrendamiento de un taller con galerón en Río Madre de Dios, supuestamente para almacenar productos de limpieza. Estaba a nombre de una persona que, según los agentes, había fallecido. Los investigadores lo calificaron como un “contrato falso” para “salvar responsabilidad ante una eventualidad”.

Las conversaciones del grupo también revelaron un lenguaje cifrado: “Hospi” era el punto de extracción. El 19 de diciembre, un audio anunció que “la señora del punto” llegaría “para que le regalen combustible”.
La referencia era a una mujer de apellidos Vivas Brenes, dueña de la propiedad, quien según el expediente “recibía tanto dinero como combustible robado”.
Vivas es investigada por el asesinato de Esther Nohemi Aráuz Salmerón, ocurrido el 27 de diciembre de 2025, cuyo móvil habría sido una deuda de ¢1.200.000 que tenía la víctima con la mujer, conocida en la zona por sospechas de que otorgaba préstamos gota a gota.
Esta última, en apariencia, habría acusado a la ofendida de haber “denunciado un robo de combustible”, cita el expediente.
El 23 de diciembre de 2025, tras los allanamientos del Caso Montaña, fueron detenidos los gemelos Sherlon y Sheyron Pérez Jackson, alias Chino y Cocón; Joshua Oses Obando; y Jorge Arturo Herman Gómez, alias Natilla. También cayeron Yilmar Chavarría Ramírez y Donovan Salmón Delgado, quienes estaban en el punto de extracción.

