Judiciales

Familia decepcionada por impunidad en crimen de colegiala ocurrido hace 17 años en Pococí

Consideran que faltó ‘intereś judicial’ para someter a la justicia al sospechoso del crimen. Fiscalía pidió sobreseimiento de imputado alegando no tener pruebas.

“Sentimos una decepción muy grande, como que la justicia no se aplicó...

“Porque si Kristy hubiera sido hija de gente adinerada o familia de diputado, le hubieran puesto más entusiasmo, más interés por hacer el trabajo de investigación, para que el imputado estuviera en la cárcel y que el sufrimiento que estamos pasando hubiera sido menos, porque esa persona habría pagado lo que hizo”.

Así lo expresó Nidia Palma Mora, una hermana de Kristy, tras 17 años y dos meses de su asesinato, ocurrido el domingo 20 de junio del 2004 en el poblado de Las Brisas, en Cariari de Pococí, Limón.

La víctima era una colegiala de 15 años (habría cumplido 16 años seis días después del crimen). Cursaba octavo año del Colegio de Cariari. El cuerpo apareció en avanzado estado de descomposición, dentro de la finca bananera Caribe. Estaba cubierto por vástagos y hojas de banano.

El domingo que acabaron con su vida, Kristy fue a dejar en bicicleta a una amiga de siete años que pasó el fin de semana con ella. Era un recorrido de kilómetro y medio, el cual había hecho muchas veces por una calle solitaria.

“Cuando ella regresó, él la interceptó ahí en la calle pública. El desgraciado supo que ella iba a hacer ese recorrido. La llamó y no sé cómo la engañó y la introdujo al bananal. Él hizo lo que hizo y trató de abusar de ella. Ella se defendió”, añadió Nidia Palma.

Kristy era la menor de una familia de cuatro hermanos. Cuando ella nació dos hermanos (Óscar y Nidia) ya estaban casados y vivían en otro lugar de Pococí. Argenis sí habitaba con ella en casa de sus padres.

La adolescente desapareció poco antes de las 5 p.m. Su cuerpo fue localizado hasta el martes 22 de junio, alrededor de las 9:30 a.m.

Peón agrícola en la mira

Un informe del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) detalló; “El cuerpo apareció boca arriba, totalmente desnudo, pero con el pantalón corto color negro y el calzón enredados en el tobillo de su pie derecho, siendo que el sostén y la camiseta se encontraban debajo de su cuerpo.

“Al momento de ser encontrada, el avanzado estado de putrefacción cadavérica no permitió establecer la causa de muerte, siendo su manera de muerte indeterminada, desde el punto de vista médico legal”.

El fiscal Freddy Vargas, que llevó la pesquisa inicialmente, dijo el día del hallazgo que la hipótesis era de que se trató de un ataque sexual que culminó en homicidio.

Del cuerpo de la víctima se obtuvieron muy pocos indicios, al parecer, solo unos elementos pilosos. Además, en la escena del crimen no fue posible obtener mayor información porque cuando los investigadores llegaron al lugar estaba “totalmente contaminado. Todo el pueblo había caminado por el sitio”, dijo el fiscal Vargas.

Sin embargo, con base en el relato de testigos, la Policía detuvo a un peón agrícola de apellido Vega, de 40 años (en aquel momento), y le tomó muestras de vellos, sangre y semen para obtener el ADN y compararlos con los hallados en la escena del crimen. Luego lo dejaron en libertad.

A él, los lugareños lo señalaban merodeando por la entrada a la finca bananera, más o menos a la misma hora en que la adolescente tenía que pasar.

“Según me contó mi madre, ese hombre llegaba a buscarla, pero mis padres son demasiado humildes y no tienen esa malicia, de enfrentarlo, de decirle que para qué la llamaba, que por qué le decía cosas, qué era ese acoso hacia ella.

“Si, sí hubo un antecedente de acoso. Fue cuando, veía que la niña estaba en la tilapera (un hermano tenía una cría de tilapia en la parcela donde vivía la familia) y ella estaba dándole comida a los pececitos. Él entraba a la propiedad a donde estaba Kristy. Él llegaba a buscarla sin pedir permiso ni nada.

“Mamá cuando se daba cuenta el hombre estaba allá en la tilapera con ella. Cuando la niña salía, mamá veía que el hombre salía un poco detrás de ella. Llegaba así a buscarla, era algo de casi todos los días”, dijo Nidia Palma.

La familia de Kristy se asentó en Las Brisas en el año 1999. Ahí tenía una parcela de cuatro hectáreas. El sospechoso del crimen ya habitaba en ese lugar, en una casa vecina, cuando ellos llegaron.

Nidia Palma dijo que en aquel entonces su padre (Gerardo Palma) y Vega “se hablaban. Tenían cierta amistad y como mi papá es una persona muy sociable que le habla a todo el mundo, él aprovechó esa amistad para acercarse a la niña”.

Archivo de expediente

La fiscala Yuliana Vallecillo Alfaro, quien cerró la investigación del homicidio, en un documento que emitió el 22 de junio del 2010 señaló: “Esta representación indagó al encartado (Vega), tomando en cuenta que existían indicios que nos llevaban a concluir que esta persona, acosaba a la ofendida, fue ubicada por testigos cerca del lugar donde se encontró el cuerpo y, por lo tanto se vislumbraba como posible responsable del crimen, pero, sin embargo, se cuenta también con elementos de prueba que llevan a cuestionar la responsabilidad del imputado”.

Luego explicó que el análisis bioquímico practicado a los elementos pilosos recogidos en el cuerpo de la víctima solo se pudo determinar que eran de herencia materna y que coincidían con la muestra obtenida del imputado Vega, pero que la muestra también podría provenir de otros miembros de la misma línea materna.

“Dicha conclusión aunada a que el encartado tiene más hermanos y que uno de ellos estuvo en la zona al momento del hecho, nos lleva a inferir de que existe una duda razonable de a quien pertenezca el elemento piloso”, señaló la fiscala.

Paralelamente, hizo saber que el grado de putrefacción del cuerpo impidió determinar la forma y causa de muerte, pues según los médicos forenses, la muerte pudo haber sido homicidio o hasta natural.

“Es comprensible el clamor de justicia, sin embargo en virtud del principio de legalidad, de objetividad y tomando en cuenta que con la prueba recabada no se ha desvirtuado el estado de inocencia del encartado (...) solicito el sobreseimiento definitivo del acusado, (...) pues no existe posibilidad de incorporar nuevos elementos de prueba”, concluyó Vallecillo en el documento que envió al Juzgado Penal de Pococí, el cual fue avalado y el caso archivado.

Nidia Palma dijo que esa decisión judicial golpeó a la familia que todavía sigue esperando que este crimen no quede en la impunidad.

“El asunto ya prescribió. Sentimos mucha injusticia, como atados de manos, una impotencia. No tuvimos respaldo, una decepción muy grande.

“Él actualmente está libre y vive cerca de donde están mis padres. Yo estoy un poquito alejada y sinceramente no lo veo porque si lo viera, me da un no sé qué, de decirle algo.

“Mi mamá de vez en cuando lo ve y le da cólera. Mucho sufrimiento de saber que está libre, que no ha pagado lo que hizo.

“A mis padres, a mí y a mis hermanos este crimen nos ha marcado grandemente la vida, porque ella fue una niña muy cariñosa, muy alegre, estaba estudiando, le gustaba el fútbol, tenía ilusiones, era feliz y este desgraciado la mató”.

Investigado por otro crimen

Cuando en el poblado de Las Brisas se supo que el peón de apellido Vega era uno de los sospechosos de matar a la colegiala Kristy Palma Mora, de inmediato trascendieron antecedentes del imputado.

Vecinos recordaron que Vega llegó a ese lugar procedente de Siquirres, Limón, y lo hizo poco después de que apareciera asesinada la que en algún momento fue su compañera sentimental, Verania Ramírez Calderón, de 27 años. Ambos procrearon dos hijos.

La mujer fue localizada muerta el domingo 22 de noviembre de 1988, dentro de la finca bananera Santo Domingo, en El Carmen de Siquirres.

El cuerpo estaba desnudo, en avanzado estado de descomposición y tenía aparentes signos de estrangulamiento, comunicó en aquel momento el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

Ramírez desapareció el jueves 19 de diciembre luego de que hizo una llamada desde un teléfono administrado. Al día siguiente familiares reportaron a la Policía Judicial que desconocían el paradero de la joven mujer.

En aquel momento el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) informó de que la fallecida estaba separada de su compañero sentimental y vivía con sus padres. Ella laboraba en una finca bananera y al momento en que se perdió, todavía vestía la ropa de trabajo, la cual nunca apareció

El responsable de matar a Verania Ramírez tampoco pudo ser identificado.

Carlos Arguedas C.

Carlos Arguedas C.

Periodista en la sección de Sucesos. Trabaja en La Nación desde el 2000 siempre en la cobertura de asuntos de Sucesos y Jurídicos.