
La niña, fallecida la tarde del domingo por una descarga eléctrica en el centro de recreación La Isla de Guilligan, ubicado en Aserrí, San José, tenía muy claro su futuro, pese a tener solo 12 años.
Quería ser abogada o patóloga y así se lo había comunicado ya a sus familiares. Su tía, Jennifer Valderramos, conversó con La Nación y recordó a su sobrina como una aficionada al fútbol, amante de los videojuegos y de la bisutería.
“Tenía habilidades manuales increíbles”, contó. A su sobrina le encantaba pintar y, según recuerda, lo hacía muy bien.
La joven, cuya identidad se resguarda por ser menor de edad, era estudiante de la sección 7-11 del Colegio San Luis Gonzaga, en Cartago, provincia en la que vivía junto a su madre. En esa misma institución también integraba el equipo de fútbol.
“Tenía un corazón enorme, era una obra de Dios”, dijo su tía a La Nación.
Buscaba una prensa
La noche del sábado, la niña se fue con su padre, como solía hacerlo los fines de semana. El domingo, junto a otros familiares, se dirigieron a La Isla de Guilligan a pasar el día.
De acuerdo con lo conversado entre Jennifer y el padre de la muchacha, el accidente ocurrió cuando su sobrina buscaba una prensa en los alrededores de la piscina junto a su padre.
Al parecer, en determinado momento, la joven se resbaló y agarró un cable con la mano que le provocó una descarga eléctrica. Su padre la tomó de la cintura y ambos cayeron en la piscina.
La niña entró en paro cardiorrespiratorio y su papá habría perdido la conciencia por al menos 15 minutos. Durante ese tiempo, varias personas intentaron salvar a la estudiante mediante maniobras de reanimación.
Cruz Roja recibió la alerta a las 12:08 p. m. y desplazó tres unidades al lugar, entre básicas y avanzadas. Los socorristas realizaron inicialmente maniobras de reanimación cardiopulmonar a la menor; sin embargo, no obtuvieron respuesta.
En la propiedad también atendieron a su padre, pero él no requirió traslado a un centro médico.
De acuerdo con su tía, la niña era muy cercana a su familia y, sobre todo, a su madre, pues era hija única. Jennifer relató a este diario que en los últimos meses la madre de la menor estuvo trabajando en la construcción de una casa para vivir junto a ella.
“Es como perder un hijo”
Mario González Matamoros, director del Colegio San Luis Gonzaga, narró a este medio que la estudiante tenía al menos 33 compañeros en su clase y que, desde la mañana de este lunes, un equipo de psicólogos acompaña a los estudiantes.
Además, el equipo de fútbol donde participaba la joven también recibe atención profesional.
“Están en manos de profesionales que saben como actuar en estos casos”, indicó.
El director recordó con cariño a esta joven estudiante: “Era una chica muy dulce, muy amable, muy tierna”.
“Siempre es una tragedia perder un estudiante, un niño, es como perder un hijo para nosotros. A todo el personal nos ha dolido, esta semana no la iniciamos igual, nos sentimos en duelo a nivel institucional”, lamentó.
Otro profesor de la menor, que prefirió resguardar su identidad, relató a este diario que ha sido un enorme impacto para los estudiantes y el personal. Recordó a esta joven como una niña excelente, humilde y servicial.
El Colegio San Luis Gonzaga honrará a la estudiante con lazos en la institución y el director afirmó estar en los preparativos para acompañar a la familia durante las honras fúnebres.
