Una fuente judicial cercana a la investigación por presuntas agresiones a privados de libertad del centro penal Jorge Arturo Montero, conocido como La Reforma, contó a La Nación que, luego de entrevistar a varios de los denunciantes, al menos dos de ellos ubicaron al ministro de Justicia, Gabriel Aguilar, en el ámbito donde habrían ocurrido los hechos.
Este sábado, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Fiscalía General confirmaron la apertura de la pesquisa para determinar si hubo o no participación de funcionarios policiales y penitenciarios en las aparentes golpizas denunciadas.
De acuerdo con una de las denuncias presentadas por la esposa de un privado de libertad ante el OIJ de Alajuela, de la cual este medio tiene copia, el reo identificó al ministro y lo señaló como parte de las personas que estuvieron en la intervención en el pabellón A4.
Este medio solicitó a Roberto Acosta, jefe de prensa del Ministerio de Justicia, la posición del ministro Aguilar sobre estas denuncias. En una respuesta suministrada mediante un mensaje de WhatsApp, se indicó que: “No habrá versión porque el caso está judicializado”.
La Nación no ha verificado de forma independiente la veracidad del relato contenido en las denuncias presentadas ante la Fiscalía.
De momento, el expediente se tramita contra persona ignorada, debido a que se debe establecer con certeza cuántos y cuáles funcionarios habrían participado de las supuestas agresiones.

El denunciante además, envió dos audios a su pareja en los que describió cómo ocurrieron los hechos. Esas grabaciones, a las que tuvo acceso este medio, también están en poder de las autoridades judiciales.
Según contó, todo comenzó el viernes 9 de octubre, a la hora del almuerzo, cuando la Policía Penitenciaria envió menos comida de la habitual al ámbito. “La población del ámbito decidió no aceptar la comida hasta que llevaran la bandeja de arroz y la bandeja de guiso que hacía falta, que de esas bandejas comen por lo menos 40 personas”, relató.
Ante esa negativa, afirmó, los oficiales intervinieron y, en ese momento, “llegó el Ministro de Justicia, Gabriel Aguilar, ahí llegó él con toda su escolta personal y comenzaron a sacarnos a todos, pecho tierra, con las manos sobre la nuca, a golpearnos en el salón y a ordenarnos que nos acostáramos y nos pegáramos”. El reo agregó que después los obligaron a cantar el Padre Nuestro y a comer “a la fuerza”.
La denuncia
El denunciante aseguró que el ministro se le habría parado al frente cuando estaba sentado, luego de terminar de comer. Según su versión, Aguilar se quedó mirando sus tenis y su ropa. “Dijo: vea qué bonita tenis, qué bonita ropa y está gordito, levanten a este hijo de puta. Esas fueron las palabras del propio ministro”, afirmó.
El reo sostiene que habría sido llevado a su dormitorio, donde requisaron su cama, le rompieron los tenis y la ropa y lo golpearon “en la cara, en la espalda, en el estómago, en los brazos”.
El hombre relató que, durante cerca de una hora, fue golpeado, tirado al suelo e interrogado sobre la ubicación de teléfonos u otros objetos prohibidos, a pesar de que, según dijo, tenía solo un mes de haber llegado a ese pabellón y no sabía nada. En su audio, el reo afirmó que le introdujeron objetos punzantes debajo de las uñas y lo amenazaron con uno en las costillas. También sostuvo, le obstruyeron la respiración hasta llevarlo, según su versión, cerca de perder el conocimiento.
En el transcurso del sábado, en un video publicado en redes sociales, un privado de libertad aparece describiendo los hechos de manera distinta a la contenida en la denuncia y los audios, e indica que el ministro en su visita a La Reforma “no usó nada ni hizo nada malo”.

Esposado a una malla
El reo denunciante contó que lo sacaron del pabellón descalzo y lo esposaron a una malla. “Luego nos esposaron, guindando de la malla con todo el peso del cuerpo de las esposas. Las esposas están prácticamente cortando la piel”, afirmó.
Al momento de grabar el audio, aseguró, tenía las manos adormecidas desde el día anterior, había orinado sangre en dos ocasiones, tenía “la cabeza inflamada”, un ojo rojo por un vaso capilar reventado y el oído derecho “morado” e hinchado.
Según su relato, personas que se encontraban de visita en el salón del pabellón A1 presenciaron las agresiones, y fueron sus gritos los que hicieron que las autoridades dejaran de golpearlos. Añadió que, cuando una abogada llegó a verificar su estado de salud, la policía lo llamó y le gritó frente a la población penitenciaria, y lo amenazó por pedir atención médica.
El denunciante dejó claro que su grabación busca dejar constancia de los hechos. “Dejo esta grabación haciendo constar de todo lo que sucedió y haciendo responsable al señor ministro de todo lo que me sucedió, de mi estado de salud actualmente”, afirmó.
El privado de libertad adelantó que teme por su situación: “Yo sé que voy a tener represalias después de esto, pero tampoco voy a permitir que se me esté humillando ni maltratando donde yo no me lo merezco, porque sea como sea, yo estoy privado de mi libertad, pero no estoy privado de derechos, sigo siendo un ser humano”.
