El llanto de los dos hijos de Mónica Chaves Solano y el temor que todavía siente su familia marcaron el testimonio de Viviana Solano Brenes, tía de la joven asesinada en agosto del 2025 en el parque de Blanquillo, en Oreamuno de Cartago.
Solano Brenes fue la primera testigo que declaró este lunes, en el Tribunal Penal de Cartago, durante el inicio del juicio contra Brandon Solano Solano, de 26 años, acusado del femicidio.
Según relató Viviana, su sobrina Mónica y sus dos hijos habían llegado a vivir a su casa en diciembre del 2024. Durante ese periodo, según explicó, la joven acostumbraba salir por las noches a fumar un cigarrillo en un pequeño parque ubicado junto a la vivienda.
La tía recordó que Brandon llegaba a ese lugar y que, en varias ocasiones, Mónica, de 25 años, le decía que saldría a conversar con un amigo. Calculó que lo vio unas 10 veces en el sitio.
También relató que, en uno de esos encuentros, escuchó a la pareja discutir en el parque. Ambos hablaban en voz alta, aunque no logró entender lo que decían. Cuando salió a preguntar qué ocurría, Mónica le respondió que no pasaba nada.
La última noche de Mónica
La noche del 9 de agosto del 2025, Mónica le dijo a su tía que saldría a fumarse su cigarrillo y se despidió de ella con un “te amo”.
Ese día, la mujer y su esposo habían viajado al Hospital Nacional de Niños, alrededor de la 1:30 p. m., debido a que uno de sus hijos estaba enfermo; mientras que Mónica permaneció en la vivienda al cuido del resto de niños de la familia.
En la noche, sus familiares vieron a Mónica en un local contiguo e incluso en el parque, fumando al lado de Brandon. Sin embargo, cuando salieron más tarde a buscarla, ya no la encontraron más.

A la mañana siguiente, las alertas de los vecinos provocaron que el esposo de Viviana saliera al parque, donde reconoció el cadáver de su sobrina. Según la testigo, el hombre continúa muy afectado por lo que vio aquella mañana.
33 heridas de arma blanca
El relato de la mujer concuerda con el recuento planteado por la Fiscalía en la acusación.
De acuerdo con el Ministerio Público, Mónica salió de su casa después de las 8:45 p. m. del 9 de agosto y se encontró con Solano en el parque de Blanquillo. Luego, ambos caminaron hasta el supermercado de la comunidad, hicieron algunas compras y regresaron al parque.
La Fiscalía sostiene que, cuando estaban solos, el acusado atacó a la joven con un arma blanca y le provocó 33 heridas en distintas partes del cuerpo. La acusación describe lesiones en el tórax, el muslo izquierdo, la pelvis y las extremidades inferiores, además de un trauma craneal.
El Ministerio Público también atribuye al acusado la asfixia que provocó la muerte de Mónica.
La representación querellante de la familia expuso que el ataque ocurrió cuando ambos estaban a solas y que la joven intentó defenderse. También señaló que cámaras de seguridad captaron al acusado cuando salía del parque infantil y que vecinos escucharon gritos durante esa noche.

Niños reciben atención psicológica
Uno de los momentos más difíciles para la tía fue comunicarles a los hijos de Mónica, un niño de ocho años y una niña de seis, que su madre había muerto.
“Yo les di la noticia, ellos sabían que algo le había pasado a la mamá, lloraron mucho, todavía lloran”, declaró.
Según explicó, la niña expresa con frecuencia que extraña a su madre y presenta dificultades en la escuela. El niño, aunque mantiene buenas calificaciones, también enfrenta problemas de convivencia. La testigo contó que otros estudiantes lo han molestado con comentarios sobre el asesinato de su madre.
La situación también afectó la vida laboral de Viviana. Por recomendación de los profesionales en psicología que atienden a los menores, dejó de trabajar para dedicarse a su cuidado.
“Los niños lloraban cuando yo me iba porque pensaban que no iba a regresar más”, manifestó. Ahora, explicó, el ingreso económico del hogar depende únicamente de su esposo.
Durante el interrogatorio, también le preguntaron si Mónica había expresado temor por alguna amenaza. Viviana respondió que no conocía ninguna, aunque recordó una conversación que entonces no consideró una advertencia.
“No, me dijo: ‘Tía, si algún día me llega a pasar algo, cuidás a mis hijos’. No le tomé importancia porque todos somos de la muerte”, declaró.
Este lunes, la defensa del acusado, a cargo del abogado Hugo Solís Álvarez, cuestionó la existencia de pruebas certeras que vinculen a su representado con los hechos. Además, indicó que Solano permanece privado de libertad desde hace 15 meses y que ha enfrentado problemas de salud y una pérdida considerable de peso.
Al inicio del debate, Solano Solano indicó que, por el momento, no declararía y que valoraría hacerlo al final del juicio.

