Caso Laden: OIJ busca a sospechosos de liderar grupo que cobraba hasta ¢40 millones semanales en créditos gota a gota
Fiscalía y Policía Judicial ejecutan 9 allanamientos en Cartago
La propiedad de un hombre de apellidos Prieto Medina, supuesto cabecilla de una organización dedicada a la colocación de créditos gota a gota y cobros extorsivos, fue allanada la madrugada de este martes por agentes del OIJ y la Fiscalía de Cartago. Alonso Tenorio
Un vecino de Birrisito en Paraíso de Cartago sería el cabecilla de una organización que durante los últimos tres años se dedicó a colocar créditos gota a gota, con los que habría hecho cobros extorsivos a varias víctimas.
Esa es la principal premisa de la Fiscalía y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Cartago que desde las 4:00 a. m. de este martes, ejecutan nueve allanamientos en la Vieja Metrópoli.
El presunto cabecilla del grupo es un hombre de apellidos Prieto Medina, cuya vivienda ubicada en Birrisito es objeto de uno de los allanamientos.
Se trata de una quinta que consta de varias construcciones; agentes del Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT) del OIJ tuvieron a cargo el ingreso por la fuerza a la propiedad.
El presunto cabecilla del grupo es un hombre de apellidos Prieto Medina, cuya vivienda ubicada en Birrisito es objeto de uno de los allanamientos. (Alonso Tenorio /La Nación)
Cerca de ese punto fue intervenida la casa de un sujeto Gónzález Torres, alias Ches, quien sería el segundo en importancia al mando de la presunta organización criminal.
Otras intervenciones se ejecutan en las casas dos supuestos cobradores: Carpio Gómez, Alvarado Machado, y la vivienda de una mujer apellidada Calderón Calvo.
Fiscalía y OIJ de Cartago ejecutan múltiples allanamientos para detener a sospechosos de cobros extorsivos vinculados con créditos gota a gota
Inicio del caso
La causa nació en 2023 bajo la sumaria 23-001651-0058-PE, cuando el OIJ recibió informaciones acerca de que González Torres alias Ches, registraba un crecimiento económico notorio a raíz de la colocación de créditos informales, que se caracterizan por tener intereses abusivos.
Durante las pesquisas se determinó que alias Ches tenía relación directa con Prieto Medina, quien de igual manera mostraba un crecimiento patrimonial significativo mediante la adquisición de bienes muebles e inmuebles, incluyendo la propiedad en la que reside.
La supuesta organización criminal -según las pesquisas- ha mostrado las diferentes etapas del enriquecimiento ilícito, como la creación de negocios que poco después desaparecían o los cambiaban por otros, como carnicerías o la compra de ganado de engorde. El OIJ ubicó un galerón para la crianza de ganado estabulado, un sistema de producción que resulta muy costoso.
El grupo delictivo en algunas ocasiones llegó a generar hasta ¢40 millones semanales; así consta en documentación de rastreo vía SINPE. (Alonso Tenorio /La Nación)
Otro indicio que detectó la Policía Judicial fue la compra de propiedades mediante testaferros. Debido a ese crecimiento económico presuntamente ilícito, los cabecillas de la organización empezaron a colocar los créditos gota a gota con los que llegaron los cobros extorsivos.
Durante la investigación, agentes judiciales conocieron que el grupo delictivo en algunas ocasiones llegó a generar hasta ¢40 millones semanales; así lo documentaron gracias al rastreo de transferencias mediante SINPE.
Alias Ches tenía a su cargo la administración de los presuntos negocios ilícitos en zonas como Juan Viñas, de donde es oriundo, mientras que el presunto cabecilla, Prieto Medina, ejercía control en sitios como Cervantes, Paraíso y otros.
Los montos de los créditos informales iban de los ¢100 a ¢400 mil, en donde si la persona se atrasaba en el pago de cuota el monto iba incrementando cada día. En algunos casos los sospechosos ingresaban a casas o negocios a donde estaban deudores para intimidarlos o agredirlos y obligarlos a pagar.
A los supuestos cobradores de la organización se les investiga por el asesinato de un hombre ocurrido hace pocas semanas en Birrisito, crimen que tendría relación con una disputa de drogas y cuya causa es ajena a la actividad de la organización a la que pertenecen.
La estructura criminal es investigada por los delitos de extorsión cobratoria y legitimación de capitales.