Hace 15 años Grettel Sánchez recibió un diagnóstico que le dictaba seis meses de vida restante.
Atravesando una lucha mental constante y a pesar de tener paralizada la mitad del cuerpo, un día aceptó la petición de un amigo para cuidar de una perrita embarazada, que en medio de su casa comenzó labor de parto.
Con la fuerza que pudo, se abalanzó sobre la perrita para ayudarle a traer al mundo a sus crias y, pasadas las semanas, Grettel formó una conexión con los perritos. Según la historia, cuando la mordían con sus dientes de cachorro, empezó a sentir ligeramente las mordidas en su cuerpo paralizado.
Con la historia de Grettel, quien venció su pronóstico de vida hasta la actualidad, nació la Asociación Costarricense de Terapia asistida con Mascotas (Acoteama), una institución que mediante sus perros entrenados, apoya a pacientes médicos en sus procesos físicos, emocionales y sociales con el fin de “humanizar y sensibilizar el proceso de su enfermedad”, así lo explicó Estéfana Méndez, vocera de Acoteama.
“Este camino ha sido muy humano, comprometido, sensible, y ha dado frutos al punto en el que somos la primera asociación que entra en una UCI con perros”, comentó Estéfana.

¿Cómo funcionan y a quién acompañan?
Según contó Estéfana, Acoteama opera gracias al apoyo de más de 50 voluntarios y 40 perros, con los que trabajan en hospitales, centros diurnos, empresas y centros educativos, y aunque tienen claro que los perros no curan ni sustituyen la medicina, reconocen los beneficios que aportan al facilitar procesos de bienestar y humanización, en entornos que “son a veces muy fríos”.
De acuerdo con la vocera, en sus visitas, los perros entrenados se acercan a los pacientes para brindar un acompañamiento y mejorar su estado psicoemocional, mientras que en las terapias, los caninos pueden colaborar en terapia física o estimulación sensorial, todo mediante protocolos de entrenamiento e higiene:
“En las terapias se estructuran actividades que tienen una estructura y son dirigidas por la persona especializada que acompaña al perro, por ejemplo, a una persona que está en terapia para volver a caminar se le pueden colocar un perro a cada lado para que avance con ellos, o a personas inducidas por anestesia o coma se les puede ayudar sensorialmente con el calor y sensaciones de los perros”, explicó.

Estéfana enfatizó además en la motivación que implican las visitas perrunas en los procesos de salud de los pacientes; como el caso de un adulto mayor hospitalizado en cama, quien al colocarle uno de los perros en su regazo, pidió tenerlo cerca de su cabeza para recostarse y reposar junto a él, o la historia de una paciente que lloró en una de las visitas, pues uno de los perros le recordó a la suya propia, que la esperaba en casa tras varios días de hospitalización.
“Nosotros no decimos que los perros curan, pero sí pueden hacer que el proceso de recuperación se viva con mayor bienestar, motivación y una conexión humana. Muchas veces el perro transforma un ejercicio difícil en una actividad que tiene sentido efectivo para el paciente y hace que fluya de una mejor manera, pues pueden ser un puente de colaboración cuando se está en estos entornos”.
Actualmente Acoteama visita con sus perritos a pacientes de diversos padecimientos y poblaciones en el Hospital Monseñor Sanabria en Puntarenas, el Hospital de Liberia, el Hospital México y Calderón Guardia, el Hospital de Salud Mental en Pavas, así como otras instituciones con las que se puede coordinar mediante sus contactos: acoteama@gmail.com o el teléfono 8318-7793.
