Con una ilusión óptica entre el pigmento y la luz, algunas mujeres cuya anatomía mamaria se ha visto afectada por un proceso de cáncer, deciden complementar su proceso de reconstrucción con la técnica de tatuaje médico, una opción accesible para aquellas que desean alternativas más allá de la reconstrucción quirúrgica.
También conocida como dermopigmentación o micropigmentación areolar, puede realizarse mediante una técnica 3D, combinarse con una reconstrucción quirúrgica del pezón o acompañarse de una prótesis con el propósito de recuperar la apariencia del complejo areola-pezón después de una mastectomía, reconstrucción mamaria, trauma o cirugía.

Tipos de técnicas
De acuerdo con médicos de la Universidad de Módena y Reggio Emilia en Italia, durante el procedimiento, la persona profesional puede recrear el diámetro, borde y color de la areola, adaptar los tonos a la piel, generar la sombra de un pezón e incluso reproducir visualmente pequeños relieves, como las glándulas areolares.
También puede trabajar sobre asimetrías entre ambas mamas y realizar un camuflaje parcial de algunas cicatrices periareolares.
En la técnica 3D, las sombras y luces hacen que el pezón parezca proyectarse hacia afuera aunque la superficie de la piel permanezca plana; esta alternativa puede resultar especialmente atractiva para quienes prefieren evitar una nueva cirugía.
Además existe la posibilidad de realizar una reconstrucción quirúrgica para formar un pezón con piel local y posteriormente tatuar la areola para obtener una proyección física, además de la definición y color que aporta la micropigmentación.
Asimismo, una tercera opción combina el tatuaje de la areola con un pezón protésico removible de silicona, lo que permite obtener volumen visible sin someterse a otra intervención quirúrgica.

El proceso
Para realizar el procedimiento, la piel necesita haber cicatrizado, estabilizado, y la decisión depende de la cirugía previa, la radioterapia, tratamientos oncológicos y la condición de cada persona.
Según el Centro Memorial de Cáncer Sloan Kettering, antes de comenzar, se debe valorar el historial médico, el tipo de reconstrucción, las cicatrices, el tono de piel y las expectativas.
Si la paciente decide esa opción, se aplica el diseño, se dibuja sobre la piel y la persona puede revisar frente al espejo aspectos como tamaño, color y simetría antes de que comience el tatuaje. Posteriormente se prepara el área y se aplica el pigmento adecuado con equipo de un solo uso tal como un tatuaje regular.
Cuando existe una mama no intervenida, esta puede servir como referencia para definir ubicación, diámetro y pigmentación.
Por otro lado, no es lo mismo un tatuaje artístico convencional que una reconstrucción areolar. Por eso, antes de elegir a la persona profesional, conviene preguntar por su formación en micropigmentación paramédica, oncológica o areola 3D, su experiencia con pacientes postmastectomía y la posibilidad de observar fotografías de resultados ya cicatrizados con autorización de quienes aparecen en ellas.
Para algunas personas, completar la reconstrucción puede contribuir a recuperar la familiaridad con su imagen corporal, su autoestima y fortaleza. Si bien el proceso puede ser distinto para cada paciente, no existe una única manera de cerrar ese capítulo, si cree que esta opción es para usted o alguien de su círculo, consulte a un especialista de confianza.
En Costa Rica existen organizaciones y estudios que las realizan incluso de manera gratuita. Algunas de ellas son:
- FUNDESO
- Areola Tattoo Project
- Tapir Tatto Studio
- IFE Formación estética
- Studio Sergio Marduk
- Dr Víctor Acosta Marín
