Revista Dominical

Tinta fresca: "La felicidad en serio", por Cristian Cambronero

El principio butanés de la felicidad parte de cuatro ejes que definen cada decisión oficial: desarrollo socioeconómico sostenible, la preservación de la cultura, la protección del medio ambiente, y el “buen gobierno”.

Imagen sin titulo - GN
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Hace 39 años, el día que fue coronado como monarca del reino de Bután, el joven Jigme Singye Wangchuck esbozó un concepto que se convertiría en un mantra visionario nacido en el extremo oriental del Himalaya. Propuso que “la Felicidad Interior Bruta” (FID) de su gente debía ser más importante que el Producto Interno Bruto, como criterio para definir el modelo de desarrollo y guiar las políticas públicas. Pero ¿se podía medir la felicidad?

La visión del rey marcó el destino del país durante las últimas tres décadas. Bután, en el sur de Asia, entre India y el Tíbet, es una monarquía parlamentaria y tal vez la democracia más joven del planeta.

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