Revista Dominical

Relojería Julio Fernández: Un siglo al compás del péndulo y el cucú

Un oficio heredado por generaciones –que llegó a la familia Fernández por legítima inspiración divina– es hoy la salvación de los relojes “de antes”, incluido el centenario guardíán del tiempo de la estación de trenes al Pacífico

12/02/2019. San José. Recorrido por la relojería Julio Fernández, fundada hace 114 años. La relojería vende relojes cucú y de péndulo y hace reparaciones de relojes de todo tipo. Flora Fernández es la propietaria de la relojería, la cual fundo su abuelo Julio Fernández en 1905. Fotos Melissa Fernández
12/02/2019. San José. Recorrido por la relojería Julio Fernández, fundada hace 114 años. La relojería vende relojes cucú y de péndulo y hace reparaciones de relojes de todo tipo. Flora Fernández es la propietaria de la relojería, la cual fundo su abuelo Julio Fernández en 1905. Fotos Melissa Fernández Melissa Fernández
Decenas de relojes cucú posan en la pared de la Relojería Julio Fernández, en San José. Ellos se especializan en la venta y reparación de estas artesanías. Foto: Melissa Fernández. (Melissa Fernández)

Durante décadas su puntualidad fue vital para el transporte público de Costa Rica. El compás de su péndulo de bronce marcaba el tiempo exacto en el cual los trenes de la estación del ferrocarril al Pacífico debían de salir. Posiblemente miles de costarricenses vieron su carátula a diario para saber la hora, pero también posiblemente nadie sabía que aquel viejo reloj perdía poco a poco su cadencia.

Su madera fue cediendo ante el inclemente comején, sus piezas de bronce se opacaron hasta perder su brillo, la máquina se detuvo y con ella el movimiento armónico del péndulo. No se sabe exactamente cuándo dejó de funcionar, pero cuando ya pesaban 114 años sobre él, el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) cerró y el centenario reloj de la marca Seth Thomas pasó al olvido.

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